(Imágenes de archivo)La salud pública ha estado entre las prioridades de la nación cubana. Desde la entonces lucha guerrillera se abogada por prestaciones públicas para todos, como esencia de la futura Revolución. El manifiesto del Moncada en 1953 así lo daba a conocer.
Con el triunfo de los rebeldes en enero de 1959 los sueños se hicieron realidad. En agosto de 1961 se promulga la ley 959 en la que se le otorga al Ministerio de Salud Pública el papel rector de las actividades sanitarias en el país. Desde entonces nuevos programas surgirían para la formación de profesionales competentes a lo largo y ancho del país.
Un día como hoy pero del año 1984 nacía el programa de los consultorios médicos. La iniciativa que tuvo como sede a la capitalina área de salud de Lawton garantizaba las atenciones médicas en la comunidad. Entre sus premisas promovía la labor preventiva como esencia. Experiencias similares comenzaron a gestarse en todo el país en la que noveles profesionales cargados de sueños llegaron a los barrios para materializar la iniciativa de Fidel.
Los especialistas realizan consultas en las diferentes áreas de Salud.
Con el tiempo el programa se ha consolidado y aunque ha tenido transformaciones sigue siendo uno de los programas esenciales que rectora el sector de la salud. Ahora no solo garantiza la prevención desde las más apartadas geografías, su misión llega para mantener la sonrisa de los niños, propiciar una vejez plena, aconsejar prácticas y estilos de vida, ayudar a la formación de nuevos profesionales entre otras funciones que lo hacen único y en constante revolución.
En el holguinero municipio de Calixto García más de 60 instituciones de este tipo llevan adelante la obra revolucionaria. Consagrados y noveles profesionales garantizan los servicios enalteciendo un programa fruto del ideario fidelista.




