Blanca Rosa Ramírez (izquierda) y Arelis Martínez coordinadoras de las Salas de Televisión de La Chambelona y Las Guásimas (respectivamente) cuelan el sabroso café cubano.El café es ideal para animar la filosofía y hasta las emociones. Y una colada bajo un árbol, después de hervir el agua en ese fogón guajiro que es tres piedras y leñas. Arelis fue la dueña del colador y hasta del cafetalito familiar que hace posible la sustancia milagrosa en una mañana de diciembre. Y fue el sorbo, el primer sorbo y el sabroso no puede faltar, mientras María Méndez celebra el bautizado Yeguili, que nos trajo hasta Las Guásimas, y que tiene gomas nuevas para volver muchas veces.
Es la peña que nació a principios del siglo XXI junto al río Rioja, en el cruce de Mir el 23 de diciembre de 2001, en la casa de los hermanos Daysí y Ramón Acosta. Es la peña que hoy, veinticuatro años después, la Uneac, Radio Juvenil y el programa de Salas de televisión, consiguen como espacio fraterno donde poesía, música, tradiciones y leyendas, junto a la filosofía popular son fiesta íntima y fraterna de la cubanía.
La Peña Cabaniguán se ha convertido en un encuentro de tradiciones culturales.
Con el último sorbo Martha Velázquez miró hacia el caldero del ajiaco y afirma que sus yucas son una crema, pero su orgullo está en su nieta Isis Daimí, que recitó sus versos a Fidel, como lo hizo hace 130 años en Mala Noche, durante la despedida a la columna invasora, la inolvidable Consuelo Álvarez, ante el inmenso Antonio Maceo.
La joven Isis Daimí dedica sus versos a Fidel.
Isis, de ojos azules, consigue la poesía que también Cabaniguán, el bardo de San Agustín, supo escribir y ser aire puro. Poesía es eternidad. Y los versos de Isis dedicados al centenario de Fidel son esa voz agradecida de una joven de ojos claros, que miran más allá de los límites entre vida y muerte. Ella consigue el horizonte, la línea real presencia del héroe.
Para María Méndez volver a cada peña es abrir todas las ventanas de la casa de los tiempos. Y es que conversar, filosofar, es acto cívico de relación sin necesidad de conseguir otra dimensión de la existencia.
Daer Pozo Ramírez ,líder del proyecto Cabaniguán comparte la charla con pobladores de Las guásimas.
Para Arelis Martínez, coordinadora de la sala de televisión de Las Guásimas la peña es unidad entre vecinos, generaciones y sobre todo, la posibilidad de tener a niños y jóvenes en diálogo con creadores y artistas que muestran esa otra dimensión de la palabra y los hechos.
Para Blanca Rosa Ramírez, coordinardora de la sala de La Chambelona, la peña es otra oportunidad de conocimiento de la historia por parte de los jóvenes. Fue hermoso escuchar sobre la defensa de Fidel por humanizar el trabajo del maniguetero cuando el Comandante en Jefe vio a Felipe Brizuela sudando en aquella tarde de agosto en la inauguración del restaurante Las Ruinas, en el Parque Lenin.
Un café en la peña del Cabaniguán de la Rioja es animar las zonas de inspiración y respìración de la comunidad. Y fue el ajiaco. Fue sabroso brindar con ajiaco por un feliz 2026.




