Si Alcides lo coge por derecho ese órgano suena afilaito como un gallito de pelea. Así decían los bailadores de Buenaventura cuando un instrumento sonada desafinado. Y así lo comprobó el gran Tony Taño en el cabaret Pinomar al usar un equipo de medición electrónica de afinación y al comprobar el trabajo de Alcides le abrazó y le dijo: eres un genio.
No le ha fallado ni una sola nota. Pero Alcides le dijo que le había dejado una cromita por debajo. Eso fue perfecto, dijo Tony . Así el hijo de Pepe Ajo consiguió la admiración de Celia Sánchez, que lo mandaba a buscar cuando su órgano La Espiga necesitaba que le pasara la mano el gran oído de Buenaventura.
Alcides gustaba de jugar dominó todas las noches en el círculo social junto a Vive Verá y a las nueve disfrutaba la colada de Ramone. Pero llegó a tener tarjeta blanca en el hotel Nacional y algo más, porque su esposa Delia se ponía echa una fiera siempre que escuchaba la canción Yolanda, de Pablo Milanes. Pero el tema preferido de su esposo era Así es la vida querida. Y fue el músico de los Ajo maniguetero, el hombre de la tumbadora y el gran afinador junto a Tuto Peña. Sus cinco hijos lo recuerdan jovial y alegre. No olvidan cuando llegó con un maletín con el letrero Aeroflot y el regalo para cada uno.
Fue en 1970 que las estrellas de Tropicana particioaron enla gira Carnaval 70. Alcides fue el maniguetero interpretando La batea. Alcides junto a la percusión de Los Van Van, los Bravo y Las de Aida armaban la fiesta cubana en París y otras ciudades europeas. Y aunque Teté decía que la conga con el órgano las reventaba al bailar aquella delicia con tacones altos. Así cantó el gallo fino hasta en Japón. Y hoy Marlon, el bisnieto coge nalga de la familia, bailador y chivador heredó la buena vibra de los Ajo. Y sea la conga, que Cuba es una fiesta.




