Hachas petaloides encontradas en la parte cercana al nacimiento del río Aguarás
Lo que es hoy el territorio holguinero tenía a la llegada de los españoles en la región de Banes-Nipe y Cueto-Maniabón la mayor concentración poblacional nativa de todo el archipiélago. Los nativos de nuestro país tenían un retraso cultural de 4500 años con respecto a los colonizadores europeos. De ahí que en ese encontronazo cultural los aborígenes llevaran la peor parte.
Cristóbal Colón en su diario narra, más de una vez, la hermosura del panorama natural de la isla de Cuba. Nuestro territorio exhibía todo ese sorprendente entorno natural que él describió: tierras fértiles cubiertas de bosques tropicales y sabanas o potreros naturales ondulados poblados de palmas o montes ralos.
En los territorios que conforman la actual comarca y zonas aledañas, dado en gran medida por la falta de estudios arqueológicos, no ha podido probarse la presencia significativa y permanente de aborígenes, es decir un cacicazgo o una aldea, no obstante, existen vagas referencias del cacicazgo de Aguarás y otros dos en la parte sur del territorio actual y hay evidencias que demuestran la presencia aborigen en la zona cercana al nacimiento del río Aguarás, entre ellas la cantidad de fragmentos de vasijas y varias hachas petaloides encontradas en la parte cercana al nacimiento de ese riachuelo.
Sin embargo, las características geográficas de la zona, alejada de las costas, sin ríos de abundante caudal y sin cavernas para ser usadas como viviendas alejan las posibilidades de ciertos tipos de asentamientos. A pesar de todo ello, se han encontrado objetos pertenecientes a los primeros pobladores y ejemplo son unos colgantes de piedra pulida y un hacha de 19 centímetros de diámetro encontrados en el barrio de San Agustín de Aguarás.
También fueron encontradas dos hachas petaloides, es decir en forma de pétalos, en Las Calabazas. Una de ellas destacaba por su forma y pulido. Igualmente se localizó un hacha de arenisca, que es una roca muy dura, de pala abultada y 11 centímetros de longitud en Guaramanao, y otras dos hachas de jaspe verde, otra roca muy dura, muy pulidas y de gran proporción. Estas fueron halladas en una aguada a poca distancia una de la otra en Ojo de Agua de Las Mantecas. Estas dos hachas fueron localizadas a finales del siglo XIX, en 1895 exactamente, por un campesino del territorio y son las únicas, de todos los objetos mencionados, que se conservan en nuestro museo municipal.
Debemos decir, que aunque estos eran objetos de importancia capital para nuestros aborígenes, porque fabricar un hacha de este tipo le tomaba meses y no era algo que se dejara tirado, estos elementos no constituyen prueba definitiva de un asentamiento permanente, pero sí de su presencia o paso por la zona.
Estos instrumentos encontrados en Las Mantecas y Guaramanao pueden ser testigos del movimiento de alguna tribu o grupos aborígenes dado el carácter nómada o seminómada de de estos o del paso de algún grupo en emigración forzosa escapando del exterminio y las brutales condiciones de trabajo a que eran sometidos por los colonialistas.
Tampoco podemos obviar que los colonizadores acostumbraban asentarse en las aldeas aborígenes y así pudo haber sido en Aguarás, donde en 1705 se reportaba presencia nativa, y aun en el censo de 1775 en ese lugar se reportaban 20 indios.
También en las haciendas Ciego La Rioja y Máguanos, lo que es hoy Mir , San Lorenzo y Buenaventura se reportaba todavía en 1775 existencia de indios, pero todos estos eran descendientes enteramente transculturizados que usaban la identidad étnica de sus predecesores para protegerse, pero constituían los últimos representantes de los primitivos agricultores que habitaron la zona.
En un libro publicado en Holguín en el año 2014 se recoge que en 1775 existían 137 indios en esta provincia, y de ellos 20 estaban en el partido de Aguarás. Ya todos tenían nombres y apellidos españoles, y entre los apellidos que usaban se encontraban: Carrancio, López, Rodríguez, Verdecia, Ramírez, Agramonte y Oramas.
Tampoco debe pasarse por alto que de los dieciochos partidos en que se dividía la jurisdicción de Holguín en el siglo XIX, quince tenían nombre de raíz aruaca, idioma que hablaban nuestros aborígenes, y entre ellos estaba Majibacoa y Guabasiabo en los que se ubicaba gran parte del espacio geográfico actual .




