Eugenio Díaz tiene en Los Moscones, por el camino hacia Mir, su reino campesino. Pero de tablas de palma y techo de guano está firme el salón que es abrazo a la lealtad y a la gratitud. Y es que Díaz sabe mirar atrás y ver la estela de luz del hombre que nos enseñó a vencer. Varela nos enseñó a pensar, Martí a luchar y Fidel a vencer.
Bajo un techo de guano las páginas de La historia me absolverá y la ferviente razón de unir y forjar la voluntad de hacer parir la tierra con la lluvia del sudor.
El teniente coronel de la reserva Eugenio Díaz Leyva y su tropa de hoy sembraron cien plantones de plátanos en honor a quien es lluvia genuina.
El salón Centenario de Fidel es un espacio fresco y luminoso. Allí se teje el paisaje cubano con la humildad y el trabajo.
Eugenio fue de los constructores de villa Turquino en la Sierra Maestra y su hoja de servicios es enorme, siendo el salón Centenario su último regalo a la patria.




