Delia junto a su hijo OrestesA Delia del Carmen Bermúdez Vera siempre le fascinó la costura, " porque tenía necesidad de hacerlo para mantener a mis cuatro hijos y además me entretenía en este oficio", me confiesa con una claridad meridiana esta abuela del holguinero municipio de Calixto García y quien en el mes de julio arriba a sus cien años de vida.
" Nací en el barrio de Cabezo rodeada de gente pobre, campesina, éramos doce hermanos que ayudábamos en trabajos agrícolas como la chapea, deshierbe, y en la crianza de gallinas, guanajos y cerdos que nos beneficiaban para la comida diaria, la vida cuando aquello era bien
dura."
Su hijo Orestes, el segundo hijo, me cuenta que su madre aprendió a leer y escribir gracias a la campaña de la alfabetización que tuvo lugar en Cuba en los años sesenta del pasado siglo. Delia interviene con una frase que dice mucho de la claridad de esta casi centenaria abuela: "que me enseñaran a leer y escribir para mi fue, ¡bárbaro!"
Raimundo Miguel fue su esposo y padre de sus hijos, " nos conocimos en un baile de música de órgano en el mismo barrio donde nacimos. Me gustaba el danzón, mis padres Laudocio Bermúdez y Rosa Vera no se oponían a que yo fuera a los bailes, era cerquita de la casa, nos divertíamos a nuestra manera a pesar de las penurias de la época."
Explica Miguel que su madre siempre ha tenido una salud y un ánimo envidiables que le han permitido llegar , incluso con frases llenas de humor, a esta edad tan privilegiada, " todos los dieciséis de julio., su cumpleaños, aun en situaciones de carencias materiales, no le falta el amor , el cuidado de sus hijos, diez nietos y once bisnietos que la adoran, ah, y su plato preferido que es la carne de ave , la que no puede faltar ese día ."
Culmino mi diálogo con Delia,la abuela calixteña que próximamente arribarà a su centenario de vida rodeada de una familia que la venera. Que siga usted Delia con sus magníficos años de vida y con ese buen humor: la mejor medicina para su salud.




