Argelio se forjó desde pequeño en el amor al trabajo de la tierra.Argelio Fernández Mir nació en un plantón de caña, " en campos del Central "Cristino Naranjo” donde nací y crecí junto a mi abuelo. Había que trabajar y duro para ganarse una miseria, mucha gente no sabe lo que es levantarse de madrugada y partir los surcos de caña a un lado y otro, de madrugada y llegar a la casa con cuadro kilos y de noche, pero eso, con mucho esfuerzo y empeño me dio parte del camino para lo que tenía por delante ".
Argelio ya es octogenario y con todo y eso tiene suficiente fuerza, " y sobre todo ánimo para trabajar en mi finquita aquí muy cerca de la dirección de la Empresa Pecuaria, tengo sembrado plátano macho, burro, algunas maticas de piña, guineo que quiero tenerlos en la mesa este fin de año, y también yuca, muy deliciosas por cierto ", me dice este hombre forjado en el devenir de la vida.
" Quiero que sepa periodista que mi padre en vida nos reunió y dijo que las tierras de caña se repartirían parejas para cada hijo, y yo le dije que se las diera a ellos, incluyendo la mía porque no quería saber de la caña, y así se hizo, mis tres hermanas que están vivas tienen ese privilegio allá en "Cristino Naranjo ", sin embargo, lo de agricultor, muy necesario en estos tiempos, no se me sale de la cabeza".
Argelio Fernández Mir es de fácil verbo, conversador nato, gusta de ayudar, de colaborar, y tiene otra historia que contar, " en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) , en un tiempo me ubiqué en Educación, estuve de administrador en la " Pedro Veliz Hernández, la seis del plan de escuelas en el campo, también en la dirección municipal de ese organismo, pero tanto me insistieron los compañeros de las FAR que regresé, pasé varias escuelas del arte militar en La Habana, me ascendieron en el grado militar, hasta que cumplí misión internacionalista en Angola, no cabe duda, fue una etapa dura, difícil, sobre todo cuando vi caer a muchachos jóvenes que yo los dirigía , pero así es el fragor de la lucha.
Es merecedor de varias medallas y condecoraciones por su extraordinaria hoja de vida.
Y conttinúa “ Luego regresamos a nuestra patria y aquí jubilado ya comparto mi hogar con mi esposa Magalis Pupo; tengo tres hijos de los que me siento satisfecho, y esas medallas y distinciones no son solo obra mía, es de igual manera de mi familia, de mis compañeros, de los combatientes que regresaron y de los que cayeron en misiones internacionalistas, a ellos las dedico , y antes que la vida me diga , hasta aquí Argelio, pido que las mismas sean entregadas al Museo de la localidad para que las futuras generaciones sepan de la vida de un humilde revolucionario que no es más que una ínfima parte del heroísmo que día a día escribe mi pueblo , gracias doy a la vida por estar vivo y ser útil".
Argelio, se los dije, es un excelente conversador y persona estimada en su comunidad, ubicada a unos 5 kilómetros de Buenaventura vía Holguín. Hay un dato curioso que se le pasaba a este redactor, me cuenta que el poblado de Mir lleva ese nombre porque el ferrocarril debía pasar por las tierras de su abuelo materno, él estuvo de acuerdo pero que el apeadero llevara su apellido, y luego los hablantes extendieron el apellido para nombrar así a este poblado del sur calixteño donde está enclavado el museo del IV frente " Simón Bolívar " , la casa donde estuvo con sus familiares la combatiente revolucionaria Lidia Doce, y tierra del mártir de esa localidad, Wilfredo Peña Cabrera.
Con orgullo exhibe la finca de su familia de la que obtiene el sustento para vivir.




