Imagen de archivoVivir bien no es solo la ausencia de enfermedades, es un estado de equilibrio físico, mental y social que podemos construir día a día, incluso en medio de las dificultades. En Calixto García, donde la comunidad es fuerte y solidaria, el cuidado de la salud se convierte en una responsabilidad compartida, en un acto de amor propio y hacia los demás. Porque cuando uno se cuida, cuida a su familia, y cuando la familia se cuida, fortalece a toda la comunidad.
En nuestros hogares podemos encontrar tesoros nutricionales que a veces pasamos por alto. La clave está en saber combinar lo que tenemos disponible. Las viandas como el boniato, el ñame y el plátano no solo llenan, sino que aportan energía sostenida y nutrientes esenciales. Las frutas de la época, ya sea el mango o la guayaba, son fuentes naturales de vitaminas que fortalecen nuestras defensas.
No hace falta un gimnasio sofisticado para mantenerse activo. Caminar es uno de los ejercicios más completos y accesibles que existen. Treinta minutos al día de caminata a paso ligero pueden marcar una gran diferencia en la salud cardiovascular, en el control del peso y en el estado de ánimo. En nuestro municipio, los parques, las calles o incluso el patio de la casa pueden ser el gimnasio perfecto.
Para los adultos mayores, la gimnasia suave, los estiramientos, los ejercicios de equilibrio, son esenciales para mantener la movilidad y prevenir caídas. Los círculos de abuelos que funcionan en diferentes zonas del municipio son un excelente ejemplo de cómo el ejercicio puede ser también un espacio de socialización y alegría.
En casa, se pueden hacer ejercicios sencillos: sentarse y levantarse de una silla varias veces para fortalecer las piernas, levantar los brazos con botellas llenas de arena como pesas, caminar en el lugar. Lo importante es moverse, no permanecer sedentario. El cuerpo está hecho para el movimiento, y cada paso cuenta.
El adulto mayor es un tesoro de sabiduría y experiencia que merece todo nuestro respeto y cuidado. En muchas familias calixteñas, los abuelos son el centro del hogar, y su bienestar debe ser una prioridad. Esto implica no solo llevarles el medicamento a tiempo o asegurar su alimentación, sino también brindarles compañía, escucharlos, hacerlos sentir útiles y valorados.
La soledad es tan dañina como una enfermedad física. Una visita, una conversación, invitarlos a que cuenten sus historias, a que den sus consejos, los hace sentir vivos y necesarios. Involucrarlos en las tareas del hogar según sus posibilidades, pedirles que enseñen a los más jóvenes a cocinar un plato tradicional o a cuidar las plantas, son formas de mantenerlos activos mentalmente.
Para quienes cuidan adultos mayores con limitaciones físicas, es importante aprender técnicas básicas para movilizarlos sin lastimarlos ni lastimarse, mantener una higiene adecuada que prevenga las úlceras por presión, y estar atentos a cualquier cambio en su estado de ánimo o salud que requiera atención médica.




