Imagen tomada de InternetCelia Sánchez Manduley, mujer imprescindible en la historia de Cuba y figura emblemática de la Revolución, cuyo legado perdura en la memoria colectiva de su pueblo, arribarría este 9 de mayo, al aniversario 106 de su natalicio.
Nacida en la ciudad azucarera de Media Luna, actual municipio granmense del mismo nombre, fue una de las hijas del matrimonio formado por el doctor Manuel Sánchez y Acacia Manduley.
Fue Celia una mujer de valentía a toda prueba, combatiente revolucionaria con excepcionales cualidades como la intuición, la sensibilidad y la inteligencia femenina.
Mostró su valor personal en toda su vida de revolucionaria y, en especial, en los difíciles momentos de la guerra contra la dictadura de Batista, a la que se incorporó en la primera línea de combate, meses antes del desembarco del Granma, apoyando a Frank País en la estrategia de la lucha clandestina en las ciudades.
Con los seudónimos de Norma, Lilian, Caridad o Aly, desde el momento mismo del desembarco del yate de la libertad por Las Coloradas, como conocedora de la zona, por sus innumerables contactos en el llano manzanillero, y sus estrechos vínculos con el Movimiento 26 de Julio en Santiago de Cuba, Celia llegó a convertirse en la insuperable auxiliar de Fidel en la lucha revolucionaria, durante aquellos 25 meses de la historia Patria.
No solo cumplió importantes misiones en el abastecimiento de la guerrilla sino que también se convirtió en combatiente directa, siendo la primera mujer que ocupó la posición de soldado combatiente en las filas del Ejército Rebelde. Fue además artífice de la fundación del batallón femenino conocido como "Las Marianas," que operó en la zona de La Plata, en la Sierra Maestra, apoyando a la retaguardia guerrillera.
Múltiples fueron, las responsabilidades asumidas por Celia después del triunfo revolucionario de enero del 59, entre las que destacan las de Secretaria del Consejo de Estado y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Mujer apasionadamente humana y tierna, con una capacidad de entrega, desprendimiento personal, sensibilidad humana y una exquisita dulzura de la que sólo son capaces las mujeres, fueron cualidades que le mereciera el seudónimo de "La Flor más autoctona de la Revolución Cubana"
Su vida y su legado son un recordatorio de la importancia de la lucha por la justicia, la libertad y la igualdad. En estos momentos difíciles de la Patria, Celia continúa siendo una fuente de inspiración para la mujer cubana, murió el 11 de enero de 1980 en La Habana.




