Fidel proclama el carácter socialista de la Revolución en la esquina habanera de 23 y 12, durante el entierro a las víctimas de los bombardeos a los aeropuertos el 15 de abril de 1961, preludio de la invasión a Girón.(Imagen tomada de Internet)Encontrar encrucijadas y preguntas sin sentido llena las redes sociales en nuestros días. Más que una batalla mediática es un actuar con la única intención de desmoralizar a una nación que solo intenta permanecer en el camino trazado. La historia de nuestra Cuba llena de altos y bajos, demuestra cada día quienes somos los cubanos.
Así como lo demostró Fidel Castro Comandante invicto de La Revolución Cubana aquel abril de 1961. Una tragedia que resuena en el corazón de los cubanos quedó escrita el amanecer de aquel 15 de abril cuando las primeras bombas de aquello que se disfrazaron de ovejas dejaron ver su verdadero rostro. Sin previa declaración de guerra tres escuadrones de aviones estadounidenses con insignias cubanas atacaron sorpresivamente. Una de ellas integrada por los agresivos B-26, arremetió su ira contra el aeropuerto y base militar de la fuerza aérea de Ciudad Libertad.
De igual forma cuenta la historia que los ataques llegaron a distintas zonas del archipiélago nacional golpeando distintas instalaciones militares de la pequeña fuerza aérea revolucionaria que recién comenzaba a fortalecerse. Pero lo que no imaginaba el enemigo es que el valiente pueblo cubano iba a defender sus conquistas hasta la muerte, en este acto vandálico y vil la defensa antiaérea cubana impidió la completa destrucción de los medios revolucionarios, pero el precio fue alto.
Hoy nuestros medios están siendo atacados con políticas que intentan asfixiarnos, con bombas mediáticas y noticias falsas. Pero el tiempo no borra las convicciones ni los ideales, al contrario, hoy nuestra pluma defiende el cielo y la verdad no encasquilla nuestros fusiles. La verdad que atraviesa toda vil orquesta de mentiras y avanza certera como el proyectil del mejor rifle.
Ya suman 65 abriles desde que el joven artillero Eduardo García Delgado, moribundo escribiese en una puerta con su propia sangre el nombre de Fidel. Un acto que en el último instante de vida recalcó la convicción de la juventud revolucionaria de aquel tiempo, marcando un ejemplo puro para nuestros días.
La batalla era inminente, en las páginas de nuestros libros de historia quedó plasmada, habíamos sido atacados sin aviso, pero ese solo era el comienzo y Fidel lo sabía, la Revolución lo sabía. Aquel gigante de barba tupida nunca escondió su pecho a las balas y en aquel multitudinario acto a causa del sepelio de las víctimas de ese ataque, nuestro Comandante en Jefe proclamó el carácter socialista de la Revolución Cubana.
[…] ¡Y que esa Revolución socialista la defendemos con esos fusiles!; ¡y que esa Revolución socialista la defendemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores! […]
Ese 16 de abril de 1961 despedimos a 7 grandes revolucionarios y la multitud del pueblo unida con sus ojos puestos en Fidel juraron defender hasta la última gota de sangre esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes. Revolución que se proclamaba al mundo Socialista y Democrática, ante un enemigo que pondría a prueba una vez más a nuestro pueblo.




