El tañido de la campana quebró la quietud en las extensas planicies sembradas de caña de azúcar. Era el 10 de octubre de 1868, y en el Ingenio “La Demajagua”, en el oriental territorio de Manzanillo, el ilustre abogado bayamés Carlos Manuel de Céspedes daba la libertad a sus esclavos y los convocaba a la lucha contra el colonialista español.
Cada 6 de octubre los cubanos recordamos el horrendo crimen que en 1976 privó la vida de 73 personas abordo de una aeronave de Cubana de Aviación a consecuencia de un acto terrorista.