Leer más...Antes de la mañana del 20 de noviembre de 1958, la idea parecía un imposible.
Demasiado cerca —solo 16 kilómetros— estaban Guisa y su guarnición de la ciudad de Bayamo, en la cual miles de soldados y una alta concentración de medios blindados y artilleros la convertían en una plaza capaz de movilizar todo un ejército en poco tiempo y caer con su potencial de fuego sobre cualquier escaramuza rebelde en algún lugar de los llanos circundantes.
Los familiares de los ocho estudiantes de Medicina vivieron horas de desesperación durante el juicio sumarísimo donde fueron condenados a muerte aquellos jóvenes, sentencia cumplida el 27 de noviembre de 1871. El crimen comenzó a fraguarse cuando el celador del cementerio Espada los acusó de haber profanado la tumba del periodista Don Gonzalo Castañón.
Castañón dirigía La voz de Cuba y en sus artículos difamaba de los partidarios de la independencia y de las mujeres de la mayor de las Antillas. Por ese motivo fue retado a duelo por el cubano Mario Orozco y en el lance murió el español. Ello ocurrió el 31 de enero de 1870 en Cayo Hueso. Su cadáver fue trasladado a La Habana y los voluntarios protagonizaron disturbios callejeros en demostración del odio que sentían por los cubanos.