La cruz Roja cubana, prueba viva de que el amor al prójimo sigue siendo la fuerza más poderosa.Desde el corazón del municipio Calixto García, en la provincia de Holguín, un ejército de voluntarios viste de blanco y rojo. No portan armas, llevan botiquines, esperanza y la certeza de que cada gesto cuenta. Hablamos de la Cruz Roja Cubana, una institución que aquí, en cada comunidad, en cada barrio, se ha convertido en sinónimo de vida y solidaridad.
Bajo el sol inclemente de la mañana calixteña, o en medio de la noche cuando un huracán ruge cerca, los integrantes de la Cruz Roja en Calixto García están listos. No buscan reconocimiento, aunque lo merecen. Su misión es silenciosa, pero devastadoramente efectiva.
Pero su labor va más allá de las urgencias. En Calixto García, la Cruz Roja es sinónimo de prevención. Realizan cursos de primeros auxilios para maestros, amas de casa y campesinos. En una comunidad donde el riesgo de accidentes domésticos o desastres naturales es latente, saber reaccionar a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
También son protagonistas en las campañas de donaciones de sangre, una necesidad constante en los hospitales de Holguín. Cada bolsa de sangre obtenida en las colectas que organizan en plazas y centros de trabajo lleva el sello de su organización. “Donar sangre es donar vida, y nosotros solo somos el puente”, explica René Ávila Rojas el más longevo de los voluntarios del municipio.
Y qué decir de los huracanes. Quienes viven en Calixto García saben que cuando el viento amenaza, los chalecos rojos aparecen. Refugios organizados, evacuaciones seguras, y después, distribución de alimentos, agua y consuelo. Son ángeles sin alas que caminan entre el barro y los escombros.
En tiempos de COVID-19, también estuvieron ahí, llevando información veraz, desinfectando hogares y aliviando la soledad de los ancianos con una llamada o una visita a distancia.
La Cruz Roja Cubana en Calixto García nos recuerda que la solidaridad no es un lujo, sino un músculo que se fortalece ejerciéndolo a diario. Detrás de cada chaleco hay una historia de entrega, de noches sin dormir, de manos que curan y corazones que no se rinden.
Hoy, desde esta página, rendimos homenaje a esos voluntarios. Porque en un mundo tan necesitado de humanidad, ellos son prueba viva de que el amor al prójimo sigue siendo la fuerza más poderosa.
Si quieres ser voluntario o necesitas ayuda, contacta con la filial de la Cruz Roja en tu municipio. Ellos te esperan con los brazos abiertos… y un botiquín listo para actuar.




