En la filosofía martiana de una patria libre e independiente existía una clara idea: luchar a expensas de los riesgos de la muerte concebido a manera de continuidad necesaria.
Independencia o muerte, gritaron los esclavos libres al mando de Carlos Manuel de Céspedes en el ingenio La Demajagua, hecho que, aun cuando fue truncado momentáneamente tras 10 años de dura contienda bélica, no apagó la conciencia independentista ni la convicción de combatir hasta el último aliento.
Le correspondió a Martí con el paso de los años reivindicar aquella filosofía hecha frase arraigada en cada cubano dentro y fuera del país para llevarlo a la práctica en una continuidad imperiosa.
Las aspiraciones del pueblo cubano expresadas en las convicciones de Martí solían cabalgar tras el imbatible costo de la batalla y desde entonces nada fue tan importante como Morir por la Patria… convertido en una razón de vida que sustentaba un futuro esperanzador lejos de ataduras coloniales.
El 24 de febrero de 1895 se reinició la gesta anticolonial bajo el proyecto martiano de la unidad Con todos y para el bien de todos.
Al proyecto martiano de la Guerra Necesaria se sumó con transparencia política otro objetivo, impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extendiera por Las Antillas los Estados Unidos y cayeran con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América.
Costosa en vida resultó la contienda del 95, miles de soldados y decenas de generales de probada estirpe y referencia ideológica, entre ellos Maceo y Martí inmortalizaron esa épica gesta que por cierto no triunfó, pero sentó las bases de la continuidad en el empeño de la libertad para Cuba.
Luego de la Guerra Necesaria vino la Joven Cuba liderada por Antonio Guiteras, un Mella que murió por la Revolución; un José Antonio Echeverría que no tembló ante el tirano y un Fidel iluminado por la razón de Cuba. Esa ha sido nuestra continuidad.
El 24 de febrero sigue siendo motivo de combate permanente frente a las amenazas del imperio y cuando han trascurrido 126 años del reinicio independentista, una sola convicción mambisa y rebelde nos une por todos los tiempos: Morir por la Patria es Vivir.