Regresa al aula el futuro de la Patria solo que en esta ocasión asisten extremando las medidas de protección ante una pandemia que no distingue edad, sexo o color de piel.
Van, a excepción de algunas provincias, a recibir instrucción y educación para la vida, a compartir con sus compañeros de aula, con sus maestros, profesores, los conocimientos y también, por qué no, las vivencias de meses de aislamiento en los hogares, las experiencias de las clases observadas a través de la televisión.
Aproveché la ocasión para recorrer aulas de primaria y preuniversitario. Me entusiasmó verlos serenos, atendiendo a sus educadores, guardando la distancia física, cada quien con su nasobuco o mascarilla colocada correctamente, el uniforme impecable, atentos a la explicación del maestro.
Ante cada entrada del recinto educacional, la vasija con el agua, el hipoclorito y la mirada atenta de los responsables de tamaña responsabilidad, es que no se admite la entrada de personas ajenas, incluso de la familia, ni de alumnos con síntomas respiratorios. Hay que cuidar, preservar, precaver. La salud ante todo.
La clase será siempre el eslabón principal del proceso de enseñanza-aprendizaje, de ahí que la calidad de la misma deba prevalecer, como me afirmó Ronny Pérez Rojas, director de la Dirección Municipal de Educación.
“Que se mantenga la atención de manera sistemática a estas medidas de protección, que maestros, profesores, directores de escuelas, directivos del organismo, y la propia familia sean vigilantes permanentes de las mismas en aras de preservar el futuro, manifestó.
“Este primero de septiembre las aulas abrieron en este municipio para recibir más de 7 mil alumnos de los diferentes niveles educativos los que recibirán atención de parte de más de 2 mil trabajadores del sector,” concluyó.
Cuantiosos recursos desembolsa el Estado cubano para mantener con éxito esta conquista aun en medio de la epidemia, del bloqueo feroz y de una naturaleza cada vez más inmanejable.
Por lo que toca a cada uno de los actores sociales responder con eficacia a este esfuerzo y voluntad de una Revolución que trazó desde la Sierra y el llano la educación como un derecho con todos y para el bien de todos.
