Nersa Camejo vio en su máquina de coser un instrumento muy necesario para ayudar a las personas en tiempos de coronavirus. Para ella los niños son un complemento especial en su vida.
En los últimos días ha dedicado prácticamente todo su tiempo a la confección de nasobucos para donarlos a todos los niños que conforman la matrícula del Círculo Infantil Los zapaticos de rosa, del poblado de Buenaventura.
Gladis de la Torre Rodríguez, directora de la institución educacional, reconoce el impacto que tiene la donación de los nasobucos, que estarán protegiendo a un grupo poblacional tan sensible, como son los niños, además de contribuir con las bases fundamentales del trabajo comunitario integrado.
Este reportero es testigo del momento en que, entre sonrisas y asombros en las caras de los 26 niños que por estos días integran la matrícula del círculo infantil, reciben sus nasobucos, con diseños atractivos y adaptados a los pequeños que no reparan al instante en hacer uso de este pieza que forma parte de la protección contra el coronavirus.
Otra muestra de altruismo, en el marco de una situación tan compleja para nuestro país, el que ha contribuido a que gestos como estos formen parte de la cotidianidad, gracias a los valores que forma nuestra gloriosa Revolución.

