La caída en combate de José Martí, hace hoy 125 años, significó una irreparable pérdida para las fuerzas independentistas.
Sin embargo, el ideario martiano y su ejemplo se expandieron, rigiendo a los cubanos en sus batallas por la libertad y justicia plenas y aún son bases fundamentales de la Revolución Cubana.
En estos tiempos de pandemias, incertidumbres, economías frustradas por un neoliberalismo que solo piensa, actúa, y tiene al hombre como mercancía, ¿cuánto nos hace falta Martí para conocer, hurgar, descubrir las entrañas de un capital desenfrenado?
Las maneras en que actúan gobiernos como el de Estados Unidos donde prevalece el egoísmo, el racismo, la falta de solidaridad y el proteccionismo económico por encima de la vida nos hacen pensar en la necesidad de ese Martí que vivió en el monstruo y le conoció sus entrañas.
El ver llegar a nuestros médicos a pueblos hermanos a combatir enfermedades y más presente la Covid-19, nos acerca al Martí que llevamos por dentro los cubanos dignos, aplaudimos las razones que mueven la solidaridad, el altruismo, y la fuerza que impregnara un martiano convencido como Fidel Castro.
Por eso hoy, más que nunca, de diversas maneras mantenemos viva las fibras martianas que heredamos del más universal de los cubanos, ese que un día como hoy ofrendó su vida porque como el mismo expresara: “Solo la libertad trae consigo la paz y la riqueza”.