Un sueño de Fidel en el Cruce de Mir

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Escrito por Roxana Hechavarría Torres e Iraldo Leyva Castro / editorweb@radiojuvenil.icrt.cu
Publicado: 25 Julio 2019
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carla del carmenCarla del Carmen recibe el amor de su madre Caridad y de la Revolución. Foto. Iraldo Leyva.Carla del Carmen Hechavarría Gámez vino al mundo con discapacidad físico-motora, sin embargo tuvo el privilegio de nacer en Cuba y de contar con un Fidel que nunca olvidó a sus hijos, y un Raúl que cumplió un sensible anhelo del Comandante, como expresión de su eterna presencia: la construcción, en el oriente del país, de la escuela especial Amistad Cuba-Vietnam, donde podrá mejorar su estado de salud.

Amor por la vida, optimismo ante los problemas, y fe en la grandeza humana son emociones que afloran en su mamá Caridad Gámez Jomarrón al hablar de su hija de 11 años: “Doy miles gracias a esta Revolución por crear una escuela de este tipo, todos los familiares esperamos que la niña mejore con tan buenos especialistas y médicos que hay en esa escuela”.

Carlita, nacida y criada en el Cruce de Mir, barrio de este municipio de Calixto García, desde muy pequeña le acompaña una inseparable amiga, su silla de ruedas, por lo que requiere de educación especial, así lo confirma la doctora del importante centro, Vivianne Castro Correoso: “Carlita tiene una enfermedad que es una parálisis cerebral, que no es más que una lesión del sistema nervioso central, provocada en el período perinatal. Aquí en nuestra escuela comenzamos la rehabilitación desde su llegada y podemos decir que está avanzando, está ganando en fuerza muscular y nuestro objetivo es que ella logre una marcha lo más funcional posible para que un día no lejano se aparte de la silla de ruedas”.

La Escuela Especial Amistad Cuba-Vietnam, enclavada en el poblado de Boniato, en Santiago de Cuba, recientemente inaugurada, materializa el bello sueño de nuestro líder histórico Fidel Castro Ruz, de contar en cada región del país con un centro de este tipo.

Una institución que demanda mucho esfuerzo y recursos por parte del Estado y, cuando el objetivo fundamental es la rehabilitación física, sicológica y pedagógica de los estudiantes, lejos de ser escuelas obligatorias, requieren del consentimiento de la familia.

De esta manera lo expresa su abuela materna Raquel Jomarrón García: “Yo soy creyente y de verdad le digo que tenía mucha fe en que se abriera una escuela como esta, porque yo no puedo cerrar los ojos para siempre un día y dejar a la niña en la situación que ella está, por eso di mi total aprobación para que fuera para Santiago”.

Carla del Carmen Hechavarría Gámez lleva la felicidad en su rostro, con sus grandes ojos verdes y con la candidez que la distinguen, agradece, con su manera de hablar, a Fidel y a Raúl la posibilidad de que más temprano que tarde la grandeza y la magia de tan noble empeño, puedan apartarla definitivamente de su silla de ruedas.