Estudiante del centro politécnico Juan Carlos Batista Domínguez, nombre de uno de los siete calixteños caídos en el continente africano, deposita una ofrenda floral en el nicho donde descansan sus restos. Fotos: Díaz GrassDe nuevo una representación del pueblo del municipio de Calixto García asistió a rendir postrer tributo a los mártires de esta tierra que ofrendaron sus preciosas vidas en otros países hermanos.
Desde el poblado de Buenaventura, y hasta el cementerio local, partió una masa compacta encabezada por los acordes de la banda de conciertos, el vehículo que transportaba a los familiares de los caídos, las máximas autoridades del Partido y el Gobierno, y a seguidas estudiantes, educadores, trabajadores, amas de casa, en fin, los moradores de un municipio de gente humilde y laboriosa.
Ya en el interior del cementerio y a los acordes de la marcha del 26 de Julio los asistentes se concentraron para escuchar las palabras de un campesino, los versos declamados por el poeta, y las palabras de Esmildo Cruz Riverón, primer secretario del Partido en Calixto García, quien nos convocó a ser mejores patriotas y a defender la gloria que se ha vivido, a darle continuidad a la obra de la Revolución, a seguir adelante con pasos seguros en la transformación que apremia, sin prisa pero sin pausa.
Y en ese acto memorable de pueblo, estudiantes del centro politécnico Juan Carlos Batista Domínguez, nombre de uno de los siete calixteños caídos en el continente africano, depositaron una ofrenda floral en el nicho donde descansan sus restos y ante la presencia de sus familiares.
Es el ejemplo imperecedero de jóvenes que aún en la flor de sus vidas no dudaron para marchar, por la honra y la virtud.
