Según el diccionario ser estudiante es, sencillamente, una persona que cursa estudios en un centro docente. Una amiga de la universidad solía decir de manera jocosa que estudiante es el que estudia antes.
Sin embargo, ser estudiante va más allá de vestir uniforme o no, de estar en la lista de un grupo. Por eso cada cual tiene su visión de lo que es ser estudiante, desde enfoques tan diversos como diversas son las personas.
Para un joven universitario ser estudiante significa dar mucho de él, sacrificio, noches en vela, al tiempo que agrega que “también es el momento de aprovechar la juventud, compartir con los amigos y hasta de fastidiar a los profesores y faltar a un turno de clase”. Por su parte una adolescente asegura que es “ser organizado, planificado, porque enseña, desde a levantarse temprano y eso te da responsabilidad y te prepara para el futuro como trabajador”.
No falta quien asegura que es “un momento único e irrepetible en el que comienzas a formarte como persona, en dependencia de lo que desees estudiar. Te prepara para la vida”.
Quizás por eso muchos aseguren que ser estudiante es una etapa única en la vida, un periodo que no pocas veces deseamos que termine y cuando culmina queda, generalmente, como uno de nuestros recuerdos más preciados, como esa sucesión de hechos que nos marcaron y que de una forma u otra formaron lo que somos hoy.
Tal vez por todo eso algunos aseguren que existen aspectos que caracterizan a un estudiante. Uno asegura que lo identifica la juventud, su forma de vestir. Alguien dice que es la paulatina madurez que se va adquiriendo, mientras otra opinión asegura que sin discusión un estudiante debe caracterizarse por su dedicación.
Más allá de una manera de vestir, una edad determinada, los estudiantes de hoy serán los hombres y mujeres del futuro, los encargados de llevar adelante nuestra sociedad. Pero todo no queda para el mañana, ahora, en el presente, ellos están conscientes de que, como ha ocurrido históricamente en nuestro país, el estudiantado es protagonista de su tiempo, por eso reconocen los retos que le impone su momento histórico.
Entre esos retos se reitera el trabajo perenne para mantener las conquistas de nuestra sociedad, a lo que se suma la valentía para enfrentar lo mal hecho. No falta un criterio que se refiere al cumplimiento con todo lo que está establecido y otro agrega que prepararse y estudiar mucho, al tiempo que una voz más categórica añade lograr lo que uno se proponga.
Es por ello que nuestros estudiantes llevan en sí la alegría, las ocurrencias, la picardía propias de la edad, pero también el compromiso con su nación, el ímpetu y las ideas para forjar el futuro, pues en sus organismos también está presente un gen que nos unifica: la cubanía.