Para una buena parte de los aficionados a nuestro deporte nacional ha sido Carlos González Mola uno de los más recios bateadores del béisbol holguinero de todos los tiempos.
Nacido el 14 de octubre de 1943, en San Ramón, un barrio rural, cercano a Buenaventura, capital del municipio holguinero de Calixto García, tomó parte en 9 series nacionales, 8 de ellas con los equipos Mineros y Serranos, que reunían a los más destacados peloteros de la antigua provincia de Oriente.
La última temporada del fornido atleta fue con Holguín, provincia que a raíz de la nueva división político-administrativa, hacía su debut en el mayor espectáculo deportivo del país.
La despedida del pelotero no pudo ser mejor: integró el Todos Estrellas del campeonato, como el designado más sobresaliente, al promediar por encima de 300, con una apreciable cantidad de extrabases y de carreras impulsadas.
A propósito de su cumpleaños 66, llegamos hasta su vivienda, y allí lo encontramos, recostado a un taburete, en la espaciosa terraza. Después del cordial saludo, iniciamos un extenso diálogo:
Periodista: ¿Qué recuerdas de tus inicios en el béisbol?
Carlos González: Fue bonito, pero difícil. Imagínate que en aquella época la única diversión que había en el campo era la pelota. Yo desde niño mostré facultades como pitcher, pero apenas podía jugar porque tenía que ayudar al viejo en la finca, los domingos era que nos daban un chance, pero de lunes a sábado quién hablaba de juego, tenía que chapear, arar con bueyes, desyerbar, era duro de verdad.
P: Entonces, ¿cuándo comenzaste a jugar de forma oficial?
C.G: Fue en 1961, tenía casi 18 años y me llevaron a un regional juvenil, pero poco después me pasaron a la primera categoría, donde también jugué una regional. Ahí me vieron los técnicos de Santiago de Cuba, que era la capital de Oriente, y me llevaron como lanzador al equipo Mineros de la serie nacional, estuve dos años, pero presenté problemas con el brazo, y como era buen bateador, porque de verdad te lo digo, batear era lo mío, entonces seguí en las nacionales como jardinero.
P: ¿De qué dependías como pitcher?
C.G: Tenía una buena recta, se me movía para los costados, se caía, y también el control, yo casi no daba bases por bolas.
P: ¿Cómo era la pelota de aquella etapa?
C.G: Muy difícil era, se pasaba mucho trabajo, no se practicaba, cuando llegabas de los juegos tenías que caminar varios kilómetros para llegar a la casa, porque no había transporte. Hoy yo quisiera tener 20 años, porque ahora si hay condiciones; en aquellas series regionales y hasta en una que otra nacional, en más de una ocasión dormimos en el piso con el guante de almohada. Mucho sacrificio, mucho.
P: Y desde el punto de vista competitivo, ¿había rivalidad?
C.G: Eso sí, nos moríamos en el terreno, y cuando perdíamos, muchas veces no comíamos, por la vergüenza que sentíamos. En eso, hoy es distinto, la pasión no es la misma, aunque no son los mismos tiempos, ahora la juventud tiene muchas cosas bonitas en que pasar el tiempo, desde los estudios, la computación, bueno, tú sabes mejor que yo como es eso.
P: Carlos, de su etapa como pelotero, ¿qué jugadores le impresionaron más?
C.G: Mira, de nuestra provincia había muchos muy buenos, Jorge Francis, el zurdo Franco, Magariño, Albuerne, San Juan, Juan Fleitas, y también mi coterráneo Juanito Bruzón. Ahora, si vamos a hablar de los super estrellas de aquel tiempo, me quedo con Braudilio Vinent y Antonio Muñoz, aunque no se puede dejar de mencionar a Alarcón, Huelga, Miguel Cuevas, mira si sigo la lista es interminable.
P: ¿Qué criterios tienes sobre el béisbol cubano actual?
C.G: Para mí no anda bien, me parece que hay muchos equipos
y esto provoca que haya menos calidad. Fíjate que ahora cuando termina un campeonato hay 30 o más bateadores por encima de 300 y varios de ellos por arriba de 400, eso no es real, cuando nosotros jugábamos para que alguien promediara eso era bien difícil. Lo hacían Wilfredo Sánchez, Muñoz, Laffita; el pitcheo estaba concentrado, en cada equipo había 4, 5 y hasta 6 lanzadores de puntería, un ejemplo, si jugabas con Camaguey tenías que enfrentar a Pérez Pérez, Oscar Romero, Lázaro Santana, Omar Carrero, Gaspar Legón, había que ser bueno para batear. Creo que hay que cambiar varias cosas, entre ellas, reducir el número de equipos.
P: ¿Cuáles son las condiciones que deben tenerse para ser un buen pelotero?
C.G: Lo primero es amor por el juego, después la disciplina, y entrenar, entrenar y seguir entrenando.
P: Si a diferencia de cumplir 66 octubres, cumpliera 16, ¿qué sería Carlos González Mola, pitcher o bateador?
C.G: Bateador, batear era mi vida.
Con un cariñoso abrazo y una sincera felicitación por su cumpleaños nos despedimos de esta querida y respetada figura del deporte en el territorio holguinero.

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