Fotos de la autora.La sombra de los árboles que rodean la plaza del barrio de Pueblo Viejo se convirtieron en aliada perfecta ante tanto calor. Los niños correteaban de un lado a otro. Junto a ellos los técnicos del INDER. Balones, pelotas, guantes, kimonos, bates, raquetas los acompañaban.
Una demostración de algunos de los deportes que se practican en este territorio y que tienen en los pequeños a los principales representantes marcó las primeras horas de la primera jornada veraniega. La encargada de romper el hielo fue la pequeña gimnasta Salet Aguilera.
Luego llegó el momento para ejercitar el cuerpo a través del programa a jugar y los juegos de participación que traían los profesionales del deporte. Carreras de saco, adivinanzas, tracción de la soga, conducción del balón, entre otras fueron las propuestas que hicieron reír, correr, saltar, disfrutar a los presentes, en especial a los más pequeños.
En busca de los protagonistas de tanta actividad física encontré a Artemio Betancourt, uno de los técnicos del INDER. Al interrogarlo sobre el papel que siempre desempeñan en la diversión dijo: “En toda actividad recreativo-cultural el INDER está presente y creo que cuando hay actividad física hay bienestar para la población. Cuando hay recreación se libera el estrés. Eso es importante y por eso siempre estamos ahí”.
Casi al filo del mediodía recibieron la presentación que esperaban desde temprano. Desde el Plan Turquino holguinero, en el municipio de Sagua de Tánamo, específicamente desde el consejo popular Naranjo Agrio arribó al municipio calixteño La Colmenita, con la propuesta de brindar miel de su serranía.
Cantos, bailes, poesías, dramatizaciones y hasta un payaso ocurrente y pillo hicieron disfrutar a los calixteños durante más de un hora. Una puesta en escena con un marcado carácter ambientalista invitó, además de la diversión, a pensar en la necesidad de proteger la naturaleza.
La algarabía de las abejitas sagüeras se despidió. En los rostros quedaba la felicidad y la dulzura de una miel especial. Mientras, los mayores se preparaban para la noche, para un espacio dedicado a ellos. Al calor de la temperatura se une ahora el calor de la diversión, de la alegría, de la unión de la familia en una mezcla especial desde una invitación que no se puede rechazar: ¡Vívelo!