La solidaridad y el internacionalismo forman parte del ideario y la espiritualidad de los cubanos. Nacemos bajo la virtud de estas palabras y también por ellas, cuando es preciso, morimos. Pero las descubrimos más cercanas en el momento que sabemos de alguien que antes, como ahora, partió hacia África o a otras partes del mundo, donde el deber renueva su significado.
Así como a Carlos Manuel de Céspedes se le recuerda como el Padre de la Patria, a Mariana Grajales debemos considerarla como la Madre de la Patria, porque méritos suficientes acumuló para merecer ese calificativo.