Con pasos de gigante y pensamiento universal, vestido de verde olivo y la inseparable boina con la estrella en la frente, se ve siempre llegar en brazos de la historia cada 8 de octubre.
Él es presente y futuro en la sonrisa de miles de niños cuando reciben los atributos de pioneros y expresan su lema glorioso: “Seremos como el Che”; en el joven que termina los estudios universitarios, en el obrero cumplidor de las metas productivas y en el soldado defensor de las causas justas en la patria de todos.
Hombre de hoy y ayer nacido en las entrañas de América Latina, lo encontramos también entre quienes tuvieron el orgullo de viajar en el Yate Granma, subir a la Sierra Maestra y triunfar, porque en una Revolución se triunfa o se muere si es verdadera.
Cabal defensor de la justicia en cualquier parte del mundo, fue el médico cubano-argentino hasta las últimas consecuencias, quien en defensa de sus principios internacionalistas, mochila al hombro, marchó al Congo y luego a Bolivia para luchar por un mundo mejor de los humildes.
Revolucionario, estadista y escritor fue Ernesto Guevara de la Serna, universalmente conocido como el Che Guevara, o simplemente, el Che.
Al conmemorarse hoy 48 años de la caída en combate en la higuera boliviana, su vida, conducta y pensamiento se han convertido en paradigmas de millones de hombres y mujeres en todo el mundo, para vivir eternamente en el corazón de los pueblos.