La historia del niño cubano secuestrado por la mafia norteamericana es uno de los tristes sucesos vividos por el pueblo, que dio lugar a una gran batalla, la batalla de ideas, la que ha perdurado y perdurará mientras exista un imperio que ansía a toda costa apoderarse de Cuba.
Este 28 de junio se cumplen 19 años del regreso del niño Elián González Brotons a Cuba, luego de que su madre lo sacara ilegalmente de la Isla.
Elián, con apenas seis años, fue secuestrado, en noviembre de 1999, por contrarrevolucionarios en Miami con el apoyo de familiares lejanos. El incidente se produjo tras ser rescatado por pescadores norteamericanos, completamente solo y aferrado a un neumático de automóvil, días después del naufragio en que pereció la madre y otros tripulantes de la embarcación en que pretendían ingresar ilegalmente en Estados Unidos.
Así comenzó la larga y angustiosa lucha durante casi siete meses, período en el cual nuestro pueblo reclamó su regreso a lo que se sumaron millones de personas en todo el mundo. Toda Cuba se convertía en un mar de pueblo en las tribunas abiertas para exigir el regreso del niño y desenmascarar las patrañas de la ultraderecha de Miami que aprovechaba aquel lamentable incidente para convertirlo en un caso político.
El proceso fue largo. Luego de la insistente negativa de los Estados Unidos por devolver el pequeño, su padre tuvo que viajar a ese país para hacer valer su patria potestad. Sin embargo, ambos debieron permanecer en el país norteño hasta que los parientes de Elián agotaran todas las instancias judiciales.
El 1 de junio de 2000 la Corte Federal de Apelaciones del 11° Circuito falló en contra de la petición de asilo de Elián, indicando que el muchacho no tenía edad suficiente para solicitar asilo, y que sólo su padre podía hablar en su representación. La Corte Suprema de los Estados Unidos deniega la apelación, y finalmente el 28 de junio Elián y su padre regresaron a su hogar en Cuba.
Todavía perdura en la memoria la emoción que sentimos aquella tarde en que pudimos ver regresar a su Patria al valiente Juan Miguel González y descender por la escalerilla del avión con su hijo en brazos lleno de dignidad y de coraje, y a nuestro pueblo conmovido y triunfante porque la lucha no había sido en vano, al fin se había ganado la batalla.
Como no recordar el conmovedor encuentro del niño con Fidel, la ternura y el amor expresados en sus visitas a la escuela cardenense y el obsequio del libro La Edad de Oro como uno de sus más preciados tesoros.
