José Carlos Becerra, joven revelación de la música holguinera

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Written by Iraldo Leyva Castro
Published: 01 December 2010
Created: 01 December 2010
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jose_carlos_becerra.jpgDespués de presenciar sus excelentes demostraciones en diferentes galas culturales, de escucharlo en vivo o en grabaciones a través de las emisoras Radio Juvenil y Radio Angulo, no tengo dudas en afirmar que José Carlos Becerra  es el más integral de la nueva generación de músicos de este municipio holguinero de Calixto García.

Multifacético como pocos, José Carlos, adorna su dimensión artística con atributos codiciados por muchos aficionados a este maravilloso mundo: afinación casi perfecta y un timbre de voz agradable, melódico, limpio y potente.

¿Consideras que tu afición por la música es hereditaria?

 

Pienso que sí, que es algo hereditario, pues mi papá estudió guitarra en la Sala Caturla, en La Habana, y mi mamá, te diría que es una cantante aficionada.

¿Cómo recuerdas tus inicios?

 

En realidad no hace tanto de ello, pues apenas tengo 22 años, comencé desde bien pequeñito a cantar, lamentablemente no tuve ninguna formación académica, pues aunque fueron mis deseos, no tuve suerte de matricular en la Escuela Vocacional de Arte, de la ciudad de Holguín. Entonces, poco a poco me fui vinculando a los coros de  la Casa de Cultura de aquí de Buenaventura y así, estando en la primaria participé en varios festivales.

¿Qué géneros interpretabas?

 

En aquella época todos los niños queríamos cantar o más bien imitar a Pedrito Fernández, aunque me encantaba la música infantil, sobre todo de Liuba María Hevia, de quien canté varios temas.

¿En qué momento te das cuenta que tu mundo profesional está en la música?

Fue en la Iglesia Los Amigos, de mi barrio natal y de residencia Las Calabazas. Allí el pastor de turno, nombrado Dixon, a quien siempre estaré agradecido por la oportunidad que me brindó de aprender a tocar guitarra, mi primera afición como instrumentista, vio mi interés, porque yo construí una guitarrita de cartón y cuerdas de hilo de pescar y a eso le sacaba música, entonces Dixon compró una buena guitarra y me la prestó, así aprendí, empíricamente.

Con el paso del tiempo, te has convertido en tresero, pianista, clarinetista y flautista. Si tuvieras que decidir entre cantar o ejecutar alguno de esos instrumentos, ¿qué nos dirías?

 

Pienso que el talento más la dedicación es igual al éxito, esa es la fórmula y si Dios te nutrió de un don, hay que desarrollarlo, eso es lo que intento hacer, cantar, hacer coros, tocar diferentes instrumentos, todo me gusta por igual, todo es música.

De la música cubana, ¿qué preferencias tienes?

 

Es muy difícil elegir, pues son tantos los solistas y las agrupaciones cubanas que han hecho y hacen buena música que en verdad no es fácil, sin embargo, siento preferencia por la obra de Manolito Simonet y su Trabuco, es una orquesta que te endulza los oídos con unos arreglos preciosos.

Y de la música extranjera, ¿por quién o quiénes te decides?

Por alguien de quien tengo mucha influencia como cantante, el español David Bisbal.

¿Y si hablamos de géneros?

 

Soy un enfermo crónico de la música romántica, la balada, sobre todo de letras profundas que toquen a la puerta del corazón y cuando este se asome, le entreguen un ramo de rosas humedecido por una lágrima.

¿Te imaginas a José Carlos Becerra en otra profesión que no sea la de músico?

 

Mira, durante los primeros años de la adolescencia, porque creo que todavía no he salido de esa compleja etapa, quería ser médico, pero después de adentrarme en este universo, he comprobado que la música es medicina, la música es la propia vida.