Los cinco antiterroristas cubanos presos en Estados Unidos desde 1998 destacaron la vocación universal, solidaria e internacionalista del proceso revolucionario iniciado en la isla caribeña en 1959.
Fernando González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández y René González cumplen severas condenas por informar sobre planes de acciones violentas contra Cuba fraguados por grupos terroristas basados en territorio norteamericano.
En un mensaje de felicitación enviado por el 50 Aniversario del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), René González -a nombre de sus compañeros- subrayó que durante cinco décadas el ente trabajó por la paz global y la confraternidad de todos los seres humanos, premisa principal para construir el único mundo posible.
"A través de ustedes se ha roto la maldición que para la humanidad han significado las políticas de sembrar ignorancia, aplicadas por el imperio mediante todos sus medios, y ha llegado a cada rincón del planeta el aliento a un pueblo en revolución, siempre fresco, renovado y afectuoso", subraya la misiva. Hoy ese ICAP, creado para dar fraternidad, se convierte en receptor de la solidaridad mundial hacia nosotros cinco, resaltó.
Por su parte, Antonio Guerrero calificó de extraordinaria la batalla que libra la institución en pos de la liberación de los Cinco a través de la divulgación de la verdad sobre el caso ante el mundo y uniendo fuerzas para su pronto regreso, al tiempo que agradeció el apoyo a sus familiares.
En un acto con motivo del 50 Aniversario del ICAP, el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, señaló que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, puede y debe liberar a los Cinco de manera inmediata y sin condiciones.
Ahora, cuando se acerca el día en que Estados Unidos debe responder a la petición de habeas corpus a favor de Gerardo Hernández, su último recurso legal, algunos medios de Miami lo calumnian y tratan de desviar la atención para confundir al movimiento solidario, dijo.
Independientemente del derecho irrenunciable de Cuba a defender su soberanía, en el juicio seguido contra Gerardo y sus compañeros en Miami no fue presentada evidencia alguna que lo vinculase con el lamentable incidente del 24 de febrero de 1996, recordó Alarcón.
"En esta hora decisiva quieren hacernos olvidar que en mayo de 2001, en una dramática y urgente demanda ante la Corte de Apelaciones, la propia Fiscalía reconoció que carecía totalmente de pruebas y solicitó modificar la acusación originalmente presentada contra nuestro compañero", puntualizó.
Pese a ello -remarcó Alarcón- fue sentenciado con brutal desmesura por un supuesto crimen que no existió y con el cual, en cualquier caso, Gerardo no tenía absolutamente nada que ver. Es imposible encontrar ejemplo parecido de injusticia.
Washington sabe que él es inocente y que nunca hubo pruebas para acusarlo. Hay que exigirle que lo ponga en libertad ya, al igual que a sus compañeros, enfatizó.