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peregrinacion santiagoFoto: Miguel RubieraMás de 300 000 santiagueros en nombre de toda Cuba rindieron homenaje al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, para demostrar que a un año de su desaparición física su obra y su ejemplo viven más que nunca.

Al igual que en ocasión de sus honras fúnebres, la Ciudad Heroica amaneció más temprano que nunca este 4 de diciembre, para sumarse a la peregrinación que con los primeros rayos del sol asomados por la Cordillera de la Gran Piedra, partió desde la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales.

A través del mismo recorrido de 2,7 kilómetros, que con la inscripción Fidel realizara la urna de cedro por la Avenida Patria, los trabajadores y el pueblo en general marcharon encabezados por dirigentes del territorio y estudiantes de las diferentes enseñanzas, llevando enormes banderas del M-26-7 y la cubana.

«Vivo cerca –dijo después de depositar flores ante el monolito que guarda las cenizas del líder histórico de la Revolución, Blas Salvador Naranjo Frómeta, profesor de la Universidad de Oriente–, y aunque he venido a honrarlo como 70 veces hoy no podía faltar, porque Fidel es ejemplo y guía para todos nosotros, y la misión que nos dio Cuba de custodiar sus cenizas, la cumpliremos dignamente».

Del propio centro de altos estudios, María Magdalena Zamora Cabrera acudió a dedicarle el bordado que a ganchillos brotó de su alma, pues «de otra manera no puede ser porque yo no sé ni dibujar, y aquí están Martí y Fidel, una paloma, la bandera, los grados de Comandante y estrellas que simbolizan su luz».

Cientos de retratos, su nombre repetido en las pancartas y hasta en la piel, banderas y disímiles muestras de cariño y respeto llevó el pueblo hasta el cementerio de Santa Ifigenia.

La doctora Martha Vinet Serrano habla de sus razones para estar aquí en esta fecha.

«Lo hago porque procedo de una cuna muy pobre y todo cuanto soy se lo debo a él.

Me hice médico, tengo cuatro misiones internacionalistas entre Angola, Haití y Venezuela, y cuantas veces pueda venir vendré a buscar más energías, para seguir a mis 76 años sirviendo a la Revolución».

Desde la misma salida y al paso de la peregrinación, no pocos extranjeros se unieron al tributo, ya sea como los estudiantes de países hermanos en expresión de gratitud, o como las argentinas Analía y Soledad, quienes manifestaron su admiración por el legado del fundador de la Revolución Cubana.

«Vinimos de vacaciones –precisaron–, y al coincidir con el aniversario de la muerte de Fidel nos trasladamos a Santiago de Cuba, para vivir junto a los cubanos este significativo momento de un hombre que es de toda Cuba, pero también es de todo el mundo».

Desde otra latitud, Bélgica, llegó por vigésimo séptima ocasión Christophe Servais, quien cámara en ristre vino a ver a Fidel, porque «para todo el mundo es un hombre histórico».

El justificado récord de visitantes en esta jornada, unido a las 547 959 personas (127 321 extranjeros), que hasta el pasado 30 de noviembre habían acudido a visitar al líder histórico de la Revolución, confirman que durante este año jamás ha estado solo, que por siembre Fidel late entre nosotros y las justas causas del mundo.

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