Varias son las canciones y poemas que dedican los cubanos a la gesta del Moncada. A aquellos profetas de la Generación del Centenario que, salidos de las entrañas de nuestra tierra, vestían de ilusión y esperanza al pueblo.
Inspirados en aquellos 131 hombres y mujeres que se alistaron para darle una lección al tirano Fulgencio Batista, surgieron los más emocionantes versos y las más hermosas melodías.
Desde Raúl Gómez García, integrante de aquel movimiento revolucionario y quien antes de morir dejó a Cuba sus versos, hasta excelsos escritores, y también jóvenes de la nueva trova.
En el caso de los poemas, y aunque todos tienen una carga de emoción y rebeldía extraordinaria, hay uno que al escucharlo, estremece los más profundos sentimientos, me refiero a “Era la mañana de la Santa Ana”, de Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí.
Los versos circulaban en la sangre del afamado escritor cuando viajaba a la ciudad de Viena, capital de Austria, para participar en el Séptimo Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en 1959.
La obra maestra la hizo pública en un acto que estremeció a cientos de participantes en el cónclave.
A propósito del glorioso día que vivimos hoy, les presentamos a nuestra compañera, la locutora y declamadora Edelvis Rodríguez Velázquez, con la ilustre obra poética “Era la mañana de la Santa Ana”.
