Ramón Vega dedica sus esfuerzos a preservar razas de ganado con alto valor genético. Foto: Iraldo Leyva.El amor a los animales le llegó desde la infancia; de origen campesino y con casi 80 años de vida, siempre ha estado vinculado a las labores agropecuarias. Cumplió durante más de cuatro décadas varias responsabilidades en la Empresa Pecuaria Calixto García, perteneciente al municipio del mismo nombre en la provincia de Holguín.
Es Ramón Vega Velázquez, conocido entre sus colegas y amigos como “Mongo” Vega, quien al jubilarse decidió continuar laborando la tierra en su pequeña finca, ampliada por la entrega en usufructo de unas 15 hectáreas que dedicó a la ganadería, aunque dispone de pequeñas parcelas para la producción de viandas, hortalizas y granos.
Este ganadero consagrado busca las potencialidades productivas en el mejoramiento de las razas por eso exhibe con orgullo varios premios alcanzadas en ferias expositivas entre ellas la Internacional de Rancho Boyeros. Sus cabras, altas productoras de leche y de carne son conocidas en Cuba y el extranjero.
El más reciente estímulo a su quehacer en armonía con el medio ambiente lo entregó la Asociación Cubana de Producción Animal al conferirle el premio Dr. Guillermo Leyva por la Excelencia Productiva.
“Este premio es la experiencia acumulada que me ha permitido alcanzar altos rendimientos en las cosechas durante todo el año a través del manejo agroecológico del suelo con el empleo del estiércol que origina la ganadería, lo que permite enriquecer los nutrientes de la tierra dedicada a los cultivos varios y los pastos y forrajes, fertilidad que detiene la salinidad y los hace más productivos en medio de la sequía que nos está afectando”, afirma este ganadero del poblado de Sananazo.
Hablar con Mongo de ganadería y de su Coto Genético, donde conserva razas originarias del país, es como abrir la puerta a la experiencia que acumula desde hace varias décadas por ello ratifica: “Como la mayoría de los pastos que tengo son naturales yo acuartoné los potreros y de esta forma me permite rotar los animales, pero además dispongo de pastos de corte y otros forrajes como la caña y el kingrass, lo que me permite proporcionarle alimento al rebaño durante la estabulación nocturna.”
Este legendario ganadero de apego sin límites a su responsabilidad por el cumplimiento de los contratos de venta de leche y carne bovina para la industria viene reclamando el relevo de uno de sus hijos Juan Carlos, excelente profesional de los deportes ganaderos que ya decidió retornar a su entorno para darle continuidad a la obra de Ramón Vega Velázquez.