El Doctor Gilberto Rosal y la enfermera Mayelín Rodríguez atienden a una paciente en Sabanazo.Foto: Iraldo Leyva.Para la sexagenaria Graciela Rodríguez Infante, con severos padecimientos de asma bronquial, contar con los servicios médicos las 24 horas del día es una inmensa satisfacción en el barrio campesino de Sabanazo, distante a unos 14 kilómetros del poblado de Buenaventura.
Para esta humilde y laboriosa mujer de tradición campesina el programa del médico y la enfermera de la familia creado allí hace más de 23 años ha sido una garantía de salud y bienestar comunitarios.
“A la hora que sea usted va y recibe el servicio; por mis problemas de salud he tenido que ir en varias ocasiones y siempre te reciben con el mismo cariño y la profesionalidad. Muy contenta estoy de este consultorio y de sus trabajadores”, asegura Rodríguez Infante.
María Pérez, una emprendedora ama de casa cercana a los 55 años de edad, está muy agradecida por la atención especializada que reciben sus dos nietos, Pedro y Rosita, como parte del programa materno-infantil.
“Muy contenta toda la familia. Desde que estaban en el vientre de la madre fue un seguimiento sistemático; el primer bebé fue una bendición para todos y mucho más ahora con la pequeña Rosita de 5 meses. Estamos aquí en esta consulta mensual donde se evalúa su desarrollo y hasta ahora todo marcha bien, muy saludable y esperemos que se mantenga”, asegura sonriente María con su nieta entre brazos.
Para la enfermera Mayelín Rodríguez Walker laborar en este consultorio médico por más de 23 años ha sido una experiencia inigualable: “Este es mi barrio natal, mi gente, y ejercer aquí mi profesión y además convivir en el consultorio me ha permitido cumplir con el objetivo de este programa que es garantizar el bienestar y la salud de la población.
Durante estos años hemos estado en campañas de vacunación, llegando con el mensaje de salud de cómo prevenir las enfermedades, priorizando la atención a las gestantes, niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas e insistiendo en la prevención, como elemento indispensable a favor de la calidad de vida”.
Entre tanto para el joven médico Gilberto Rosal Calderón el consultorio de Sabanazo ha sido decisivo para su profesión: “Aquí inicié a ejercer mi carrera atendiendo a una población numerosa de más de 900 personas, fue un poco difícil al principio, pero te adaptas a convivir en el barrio y la ayuda de la enfermera Mayelín fue de gran valía. Ahora voy a laborar en otro consultorio, voy a dar paso para que una joven doctora se inicie al igual que yo aquí. Me voy complacido y con la esperanza de que el trabajo realizado en la prevención, en la disminución de pacientes fumadores, con el seguimiento a las gestantes y niños se consolide. Ese es mi mayor anhelo”.
