Hipólito Bermúdez Vera, Polo, es un hombre que a sus cien años de vida dice sentirse feliz: “Porque me llevo muy bien con el vecindario, y aunque descanso por los mediodías, no paro de ir para allá y para acá, hago mis mandados, y ayudo a quienes viven cerca de mi casa. El cariño y el respeto es lo más bello”, afirma este abuelo residente en la calle Camilo Cienfuegos, Buenaventura.
“Nací en el barrio de Cabezo y hace sesenta años que vine para acá. Lo más provechoso que puede hacer una persona es trabajar, por eso siempre me dediqué a cosas útiles, de ahí que fui constructor, albañil; cuando triunfó la Revolución dirigí una brigada de trabajadores de la construcción en este municipio, y oiga, como se trabajaba entonces, ahora la gente debería darle más al trabajo”, dice quien es apreciado de persona honrada.
“Antes trabajé también en el campo en tierras de mi barrio, y luego en una parcelita aquí. Nadie me puede hablar del trabajo, del trabajo decente. Ah, pero también me gusta mucho la música, sobre todo esa que ponen en Radio Juvenil que la escucho desde por la mañana hasta que cierran, y ponga ahí que a las cinco escucho también De Primera Mano”.
Polo tiene tres hijos que le proporcionan dicha con los nietos y bisnietos. Hace una pausa, piensa, y reinicia el diálogo: “Ah, no tengo tataranietos porque algunos bisnietos no tienen hijos si no ya tendría hasta choznos”, expresa sonriente.