Locales

marta varonaFotos de la autora.Teléfono en mano caminaba por una de las calles del poblado de Buenaventura. A través del móvil buscaba orientación sobre el lugar al que debía llegar.

Pero no tuve que preguntar más. Un cartel enorme y repleto de colores que decía “Happy Birthday”, al lado de uno más pequeño con el nombre Martha Varona me mostraba que había llegado al lugar indicado.

En efecto. Bajo el fresco techo de guano, rodeada por amigos, familiares, antiguos alumnos, la dedicada maestra celebraba su cumpleaños 77. Allí contaba a los presentes sobre su vida, su trabajo. Así supe de su inmenso amor por el arte de enseñar, al punto de contar ya con 54 años en el sector. Más de cuatro décadas en diversas funciones educativas se juntan en su historia a diez años de reincorporada a la docencia tras su jubilación.

Pero no era solo su historia. Era también el devenir de toda una generación de educadores dedicados en cuerpo y alma, sin importar los obstáculos, las distancias o que no hubiera combustible. Ellos fueron testigos de la génesis de las escuelas al campo en el territorio, de la formación de disímiles generaciones de calixteños.

marta varonaMartha contaba las historias, las suyas, las de sus compañeros, las del sector. Entonces Renato Méndez, antiguo compañero, amigo y cómplice de muchas aventuras educacionales se unió a las historias: “Hubo cuestiones que no pudimos cumplir, pero haciendo, porque lo peor que hay no es que te equivoques, sino que no te equivoques porque nada has hecho”.

Renato emocionado hizo una pausa, para luego continuar y referirse a Martha: “Moral intachable, trabajadora ejemplar, humanista al máximo, buena compañera de trabajo, severa en sus acciones, porque cuando algo no ocurría bien era capaz de exigir con una palabra firme y un carácter serio. Era escuchada porque tenía la autoridad de su trabajo. Esa era, esa es Martha Varona”.

Los aplausos siguieron a las palabras de Renato, mientras él regalaba a Martha un hermoso ramo de rosas rojas, junto a un sincero abrazo. De fondo se comenzó a escuchar una canción que de a poco se fue haciendo murmullo, hasta convertirse en coro: “Amigos para siempre…”.

Las lágrimas acudieron a los ojos de no pocos de los presentes. Recordaban los tiempos de su juventud, a los amigos ausentes porque la muerte se los ha llevado consigo o a los que por cuestiones de salud no podían estar con ellos en un día tan especial. Las emociones eran visibles. Estaban a flor de piel.

marta varona2Pero todo no quedó allí. Martha quería que sus amigos hablaran, que rememoraran junto a ella los años pasados, que se dejaran escuchar las anécdotas de entonces. Así fue. Como por arte de magia apareció dentro de una cajita cuidadosamente decorada el uniforme de alfabetizadora, de brigadista de la maestra homenajeada.

Sin pausa ni señal comenzaron a cantar feliz cumpleaños, mientras hundían un fino cuchillo en el rosado merengue del cake donde se leía Felicidades Martha. Mientras me alejaba escuché cómo las anécdotas se iban contando. Cerca de allí iniciaba una fiesta infantil entre los panales de La Colmenita de Sagua de Tánamo. Y allí, bajo el techo de guano un grupo de amigos celebraban el cumpleaños de una mujer especial, que era el festejo de una generación de educadores.

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Comentarios   

# Yo participéNorton 02-07-2019 13:13
Fui privilegiado al ser invitado como profesor universitario.Tomé fotos y videos.Me servirán para nuestras clases a los futuros maestros.El trabajo peridístico que hizo la autora es magnífico.FELICITACIONES!.Ojalá se convierta en práctica, honrar honra.Fue un día inolvidable.Es el mejor día de mi vida, me dijo Martha cundo le pregunté cómo se sentía.