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nancy perezFoto del autor.La pedagogía del amor es para Nancy Pérez Cecilio un vínculo necesario: “Iniciamos este proyecto con la familia de alumnos de cuarto grado porque es el más complejo, dejan el primer ciclo y se incorporan al segundo de la educación primaria, se producen cambios en el desarrollo físico e intelectual de los educandos, entran a una etapa de más exigencia en todos los órdenes”, dijo.

“De ahí que se necesita la colaboración más cercana de la familia, a ella hay que educarla, prepararla, darle herramientas para que conozcan mejor a sus hijos e interactúen con ellos, pero con un conocimiento sólido. Es indiscutible, si a la familia no se le prepara como se exige en la actualidad con cambios que no se parecen en nada a años anteriores, no logramos el objetivo de formar un seguro futuro”, expresó esta experimentada educadora calixteña, responsable del curso.

“Aquí es necesario que asistan no solo los padres, también quienes tengan relación directa con los menores porque existen familias disfuncionales en las que intervienen otras personas como las abuelas, los tíos y parientes que influyen en la conducta, la educación y aprendizaje de las niñas y los niños. Al final del curso que tiene una duración de tres años, se otorgará un diploma de reconocimiento a los participantes. Está claro que todos somos responsables del futuro”, explicó.

Mairelis Leyva Vázquez es una de las madres que asiste: “No falto ni un minuto a estos encuentros, he podido socializar experiencias y conocer la de otras familias bajo la guía de Nancy que es una maestra de maestros. Con este entrenamiento despertamos un poco, aprendemos a facilitarles a nuestros hijos el aprendizaje a la vez que colaboramos con la escuela en la educación. Mi niña avanza porque mi madre, mi padre y yo somos un libro abierto, por eso le doy las gracias una y otra vez a la pedagogía del amor, de la ternura que sabiamente es conducida por Nancy Pérez”.

Previamente se realizó un diagnóstico a varios niños del seminternado “Rigoberto Mora Aguilera”, de Buenaventura, el que arrojó las necesidades sobre todo de afecto, cariño y comprensión que necesitan los infantes desde las primeras edades, y a partir de ahí se pusieron en práctica las estrategias pedagógicas en aras de encaminar mucho mejor la labor psicopedagógica de los mismos.

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