centro elaboracion turronFotos de la autora.Mantener una oferta variada y con buena calidad es tradición en la gastronomía calixteña. Actualmente este sector enfrenta el reto de sobreponerse a los obstáculos que supone el déficit en el abastecimiento de ciertos productos o materias primas necesarias en la elaboración de algunas de las ofertas de mayor demanda.

Pese a ello nuestros gastronómicos han adoptado una serie de iniciativas que posibiliten mantener la variedad en las tablillas. Muestra de las alternativas lo constituye el Centro de Elaboración del territorio. Tras esas buenas ideas nos fuimos.

melecio-rodriguez1Allí encontramos a quien ya constituye todo un personaje en esa unidad. Se trata de Melecio Rodríguez García, un destacado trabajador. Al interrogarlo sobre el trabajo que realizan confiesa orgulloso: “Como tú misma puedes ver estamos elaborando croquetas. Trabajamos el coco, el maní, la guayaba. Hacemos dulce de frutabomba, casquitos de guayaba y abastecemos las unidades de la gastronomía”.

Además de estos productos, un tanto habituales en su línea de producción, últimamente han iniciado con la elaboración de otro que ha llamado la atención. Interrogo a Melecio sobre el tema y cuenta risueño: “Hemos adaptado la alternativa de comprar yuca y elaborar bolas que luego se trasladan a las cafeterías, donde le hacen otro proceso antes de venderlas. Han tenido muy buena aceptación”.

Para corroborar tal afirmación me fui a la unidad El Rápido. Irma Hechavarría es una de las dependientas y con ella diálogo sobre las famosas bolas de yuca. “Las bolas ya vienen elaboradas, pero para que tengan mejor aceptación y como es lo que nos gusta a los cubanos nosotros las freímos”, cuenta esta mujer, al tiempo que agrega “y han tenido una aceptación tremenda. Nos dicen que están buenísimas. La gente las compra hasta para llevárselas para la casa como vianda”.

También en la mayoría de las unidades se expenden turrones de maní o de coco. Por eso vuelvo al centro de elaboración. Ahora el diálogo es con Ramiro Rodríguez, el encargado de la cocción de cada uno de los productos que allí se elaboran.

“Es un trabajo difícil, confiesa Ramiro, porque se recibe un gran vapor. Hay que estar tomando agua permanentemente porque el cuerpo se agota mucho. Pero hay que hacerlo así, de lo contrario no sale”.

Pero quiero saber algunos de sus secretos en esa cocina inmensa. Accede a hablarme sobre los turrones. “No todas las personas te trabajan con el coco pues es complicado. Puede ser un coco verde o seco. Si no sabes hacer ese turrón no te sale como es. Aquí han venido personas a preguntarme cómo se hace. Si la azúcar está mojada tampoco sale bien. El dulce es sencillo, pero se te puede caer en cualquier momento. Si hace frío, más todavía”.

Al despedirme coincido nuevamente con Melesio y lo detengo para conocer su criterio acerca de la aceptación de sus producciones. “La aceptación depende de la calidad, por eso nos esforzamos en la elaboración”, dice con la modestia que lo caracteriza. Casi al marcharme, agrega, sonriente: “Mi’ja, la fuerza está y cuando el producto está se hace. A la hora que sea, pero sale. Por nosotros no va a quedar”.