Rosa Arlén Santos y Yarisbel Rivas Reyes viven por estos días emociones que comparten por igual. La espera de sus bebés motiva su alegría y la de toda la familia que ha compartido cada instante ofreciendo apoyo y siguiendo de cerca a cada examen médico.
“La atención es especial, con sistematicidad te hacen chequeos y parte de ese seguimiento permite que hoy permanezca en la sala de obstetricia en el hospital municipal”, contó Arlén.
Dijo sentirse privilegiada por vivir en un país que no escatima presupuestos para la atención médica y hace de este programa una prioridad a pesar de los obstáculos del injusto bloqueo norteamericano.
“Aquí el seguimiento médico especializado es constante y más que eso el cariño con que laboran te hacen sentir como en casa y te nutres de muchos consejos para el bienestar del bebé”, agregó.
El programa materno infantil se afianza a favor del bienestar de todos por igual y comparte junto a cada familia cubana el mejor regalo que una madre puede tener en su vida.