Artemia con su chozna LiadnetAl llamado de un amigo hay que acudir sin reparos. Este jueves el Licenciado en Cultura Física Filiberto González Sarmiento, nos invitó para que compartiera en su casa el 90 cumpleaños de su madre.
Actualmente en Cuba, llegar a nueve décadas de vida no es noticia pero llegar en plenitud de forma y poder compartir con varios de los hijos, nietos, bisnietos, tataranietos y una chozna, es algo para contarlo pues sucede muy pocas veces que una mujer pueda compartir con cinco generaciones de la cual es su primer bastión.
Artemia Sarmiento Guerrero, nació el 14 de marzo de 1929, en Santa Rita de Tacajó, hoy municipio de Báguanos. En 1970 se traslada, junto a su esposo y los hijos más pequeños para Naranjal y luego para Los Dagamitos en este territorio calixteño.
De poco hablar, esta nonagenaria asegura no tener preferencia entre su amplia prole, aunque cada día se le va haciendo más difícil reconocerlos a todos: “figúrese que desde los hijos, que fueron once, hasta la pequeña chozna, suman varias decenas y viven en lugares muy distintos, varios fuera de Cuba, pero a todos los quiero igual”.
Artemia acompañada por su hijo Diego, su nieta Eloisa, su bisnieta Yurima y su tataranieta Liudmila que tiene en brazos a Liadnet.Artemia, no olvida el triunfo de la Revolución, los embates del Ciclón Flora con tantos días de lluvia y los ríos y cañadas desbordados que parecía no iba a escampar nunca, no olvida tampoco los trabajos que pasó en su niñez y adolescencia y lo distinto que es hoy la educación que le dan los padres a sus hijos: “antes si había respeto a todo, a los padres y a los vecinos, si cometías una falta, prepárate bien para lo que te espera”.
Bella tarde en la casa de esta longeva señora, acompañada de muchos de sus seres queridos, unos preparando la piñata, otros la caldosa, otros en espera del pica kake, otros jugando una emotiva data de dominó y Filiberto o “Fili” como le decimos, con el coche listo para buscar el siempre apetitoso lechón asado, del cual por razones de trabajo no pude disfrutar pero quedó abierta la invitación de Artemia para el reencuentro dentro de un lustro para comer e intentar hacer una mejor crónica.
