Fotos: Yanelis MartínezComo llevada y traída por el vaivén de un péndulo o sostenida sobre la inestable superficie de una cuerda floja podrían ser maneras de describir a la ganadería calixteña en este 2018. Persisten aspectos, indicadores que es preciso mejorar y que propician que no se avance como se esperaba.
El ejemplo inicial lo podríamos tomar en la propia entidad rectora, la Empresa Pecuaria Calixto García, la que después de un 2017 marcado por el deterioro económico, este año tuvo un punto de giro en cuanto a resultados, según nos hizo saber su Director Adjunto, Cruz Emilio Pacheco:
“Debemos cerrar el año con 500 mil litros de leche entregados a la industria por encima del plan técnico económico. Además, en la producción de carne vacuna, uno de los principales problemas que hemos tenido por la sequía y otros aspectos, nosotros no dejamos de pensar en el cumplimiento de los planes por lo que representa en nuestro objeto social”.
Estas cifras son el reflejo del comportamiento de los indicadores del programa ganadero que se ejecuta en el municipio, a lo que también se refirió el Director Adjunto de la Empresa Pecuaria:
“Se espera un cierre con alrededor de 800 muertes menos que el año pasado, la reproducción se piensa que esté en un 60 %. También en la alimentación, uno de los aspectos más importantes, se está trabajando. De forma general se trabaja en el acuartonamiento, en el agua, en el bienestar de la vaca para que tenga más producción”.
Pero lo logrado va más allá de cifras. Va a la organización, a las maneras de trabajar en pos de mejores resultados. Manejada desde hacía algún tiempo este año se concretó la fusión de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) Manuel Angulo y José Mercerón. Surgió así la Unidad Empresarial de Base (UEB) Ernesto Guevara, no sin que esto deviniera en nuevos retos. Al respecto confiesa su director, Néstor Blanco:
“A partir de que se creó la UEB Ernesto Guevara nos dimos a la tarea, principalmente, de reorganizar la fuerza, lo que ha sido un poco complejo, pues lo primero es cambiar la mentalidad. Antes se pensaba como UBPC, ahora hay que pensar como UEB, que a veces es un cambio un poco brusco. Pero hemos ido cambiando cosas que había que cambiar. Hemos echado cercas, hemos chapeado, limpiado…”
Otro viejo anhelo de la ganadería calixteña era lograr la puesta en marcha de la recría Raquel Sánchez, buena nueva recibida también en este 2018. Tras iniciar con unos pocos animales de a poco se incrementó el número de terneros y en la recta final del año ya contaba con más de 70 animales en las diferentes fases. Allí encontramos a Mileidis García, quien ya ha perdido su nombre para convertirse en la mujer que habla con los terneros por su peculiar manera de atenderlos:
“Yo desde que llego por la mañana llegó saludándolos como si fueran mis hijos. Les digo buenos días mis nenés, llegó mamá con la leche. Los trato con cariño. Todos mis terneritos tienen un nombre. Una se llama Yayi, Canela, Lucero y según les voy dando la leche, les voy diciendo el nombre”.
A estos ejemplos se une el trabajo sostenido de varias formas productivas que han hecho del programa ganadero una de sus prioridades. Jesús Leyva, presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Ignacio Agramonte, relató su experiencia:
“En el tema de la alimentación hemos mejorado considerablemente. Hemos trabajado en el acuartonamiento de los potreros, en la suficiencia del agua, un aspecto muy importante para tener una producción estable. Con el fin de mejorar las condiciones de los ganaderos se ha laborado en el centro de refrigeración. Otro de nuestros objetivos ha sido la mejoría genética para tener mejores animales. Aún faltan cosas por hacer, pero sí se han dado pasos de avance”.
Pero pese a estos buenos ejemplos también a lo largo del 2018 existieron aspectos que fueron señalados por las máximas autoridades de la provincia y el territorio en cada chequeo.
Uno de ellos fue la siembra de alimento, especialmente de plantas proteicas. En este sentido los productores del movimiento de avanzada son un ejemplo. Ese es el caso de José Manuel Parra para quien este tema se basa en el manejo de la masa y en la dedicación: “Tenemos los potreros de reserva, tengo dos hectáreas de caña y una de kingrass, así como una máquina forrajera. Eso es lo mejor, para mí no hay seca”.
Por su parte Onilio Domínguez tiene extensiones similares a las de José Manuel sembradas con ese tipo de alimento y “ahora estoy sembrando plantas proteicas y plantas forrajeras. Mientras Alberto Peña Valera cuenta “tengo caña, kingrass, pasto en área de corte. No me falta la proteína, tengo moringa, morera. Ya todas esas las tengo”.
Pero esta buena noticia no se sostiene en muchas de las formas productivas del territorio, como es el caso de la UBPC Calixto García, a partir de los datos aportados por el jefe de producción Héctor Martínez:
“Llevamos sembradas nueve hectáreas de caña y forraje. Estamos sembrando cuatro hectáreas. Tenemos planificadas para el próximo año unas 39 hectáreas sembrarlas entre franjas, potreros y diferentes áreas de la UBPC”.
A la suficiencia alimentaria se suma, como otro aspecto a potenciar, la inseminación artificial para mejorar la genética. En esta realidad incide el número aún insuficiente de especialistas de esta área con que cuenta el municipio, a lo que se une lo distante de algunas formas productivas.
El acuartonamiento es otro de los temas que pudiera exhibir mejores resultados, pues existen casos que van desde la demora en la colocación de las cercas, ya sean eléctricas o tradicionales, hasta dificultades con los productos químicos para la fumigación del marabú, una vez chapeado
Si sumamos los indicadores por mejorar con los que ya constituyen logros, el resultado deja entrever un 2019 con muchos retos para la ganadería calixteña. Sobre las proyecciones para el próximo año expresó optimista el director adjunto de la empresa pecuaria Calixto García:
“El 2019 va a ser un año grande. Grande en los aspectos genéticos, en la parte reproductiva porque se están haciendo los convenios. El movimiento de rebaño del municipio Calixto García es un movimiento que crece respecto al año anterior. En la leche será un año de producción. Pero además este territorio tiene dos cosas: cultura y deseos de trabajar”.
Esperemos entonces que, en efecto, el 2019 sea el año del total despertar de la ganadería calixteña, que la experiencia y los deseos de trabajar se traduzcan en resultados que permitan que la ganadería vuelva a brillar con luz propia en el más occidental de los territorios holguineros.