Onilio (izq.) y su familia fueron los anfitriones del encuentro de ganaderos de avanzada del municipio. Foto: Yanelis Martínez.En el centro de un extenso campo en el Consejo Popular de Mir se alza una modesta vivienda. La limpieza y el orden son los primeros en recibir al visitante. Un hombre de mediana estatura sale al encuentro de los invitados, un muchacho atiende a los cerdos y otros animales, una mujer acompañada por una joven va y viene en el ajetreo cotidiano del campo. Es la familia de Onilio Domínguez, uno de los integrantes del movimiento de avanzada de altos productores ganaderos del municipio de Calixto García.
Cuando por fin está un poco más desocupado me acerco a Onilio y le digo que quiero conversar con él. Con la sencillez que lo caracteriza me conduce al portal y allí dialogamos.
Me dice que desde los 16 años está entregado a las labores agrícolas y ya su calendario supera los 50. Pero me aclara que como campesino propiamente dicho se desempeña desde el 2000. Todo se debe a una tradición familiar.
“Mi familia toda una vida ha sido ganadera. Mi papá era ganadero y cogí esa rama. Soy técnico medio en veterinaria y en inseminación. Me gusta y por eso decidí dedicarme a esto.”
Onilio tiene un plan de 25 mil litros de leche y ocho toneladas de carne que piensa sobrecumplir. Para ello trabaja en la garantía alimentaria y en la mejoría genética: “Tengo dos hectáreas de caña, una de king grass, además de plantas proteicas como la tithonia, la morera y la moringa. Además busco natalidad y mejoría genética a partir de la monta directa, con unos sementales que compré”.
A toda su labor se suma la instalación de modernas tecnologías, como lo evidencia el ordeño mecánico con el que ya cuenta en su finca: “Me va a facilitar el trabajo. El hijo mío con otro ordeñador se encargará del manejo”.
Tras esta nueva le pido dialogar con su hijo. Así llega hasta el portal Onilio Domínguez Quintero, el hijo que, además del nombre, ha heredado de su padre el amor por la ganadería. “Desde chiquito es lo que me ha gustado, sigo tratando de hacer lo mismo que mi papá”.
Este joven también se desempeña como cuadro de la Asociación de Agricultores Pequeños (ANAP), lo que exige mayor dedicación para llevar ambas tareas: “Me levanto a las tres de la madrugada para ordeñar y de ahí salgo a trabajar en lo de la ANAP. Retorno por la tarde y sigo con el quehacer de la finca”.
Entonces lo interrogo sobre el manejo del sistema de ordeño, tal como me había adelantado su papá: “Eso es nuevo para nosotros. Ya un técnico de la Empresa me dio un mínimo técnico. No es lo mismo ordeñar a mano que con el ordeño. Facilita mucho nuestro trabajo, hay que madrugar menos, pues es menos tiempo después de que nos adaptemos y adaptemos al ganado. Ya tenemos creadas las condiciones”.
Al escucharlo hablar con tanta pasión de este mundo ganadero lo interrogo sobre las complejidades de estas labores: “Todo es complicado, pero lo fundamental es tenerle amor a lo que uno hace y hacer lo que a uno le gusta”.
Después de escuchar a padre e hijo y apreciar el ir y venir de esta mujer le solicito a Onilio que le pida a su esposa que me permita interrumpir sus quehaceres por unos minutos. La mujer llega al portal, espacio propicio para conversar con esta familia. El nerviosismo denota la modestia de Elvira Bacherán, compañera en la vida y en las labores de este alto productor.
Lo primero es conocer del quehacer cotidiano desde la óptica femenina: “Es un trabajo intenso, muy dedicado y consagrado. Nos levantamos temprano para desarrollar la rutina, atender a los animales, realizar el ordeño. Yo también trabajo en la Empresa”.
Elvira no les teme a los animales, sino que “ayudo a mi esposo con las labores, con los animales, los atiendo”. Esta atención tiene que ver con que ella es veterinaria, por lo que no deja de ofrecer sus consejos para el cuidado del ganado: “Lo fundamental es un bueno manejo, atenderlos bien, principalmente de manera preventiva”.
Definitivamente Elvira es una de las piezas fundamentales para que su esposo sea un alto productor, por lo que la interrogo sobre la importancia del movimiento de avanzada: “Estos eventos son importantes, pues dan la medida del sacrificio que se hace para echar adelante la ganadería”.
Casi al despedirme busco los mensajes de esta familia a otros productores del municipio. Onilio invita a todos los ganaderos a “que se interesen por elevar sus resultados para incluirse en este movimiento de altos productores”. Onilio Jr, el hijo, dice a los jóvenes que “se sumen a esta tarea, donde también pueden ser protagonistas”. Mientras, Elvira se refiere al proyecto ganadero del territorio, para ella este “es la esperanza de volver a ser buenos ganaderos”.
Así me despido de esta familia del Consejo Popular de Monte Alto que cotidianamente trabaja para impulsar la ganadería en nuestro municipio. A ellos los une mucho más que los lazos sanguíneos. Están unidos por una gran pasión.

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