Locales

encuentro ganaderosFoto: Yanelis MartínezSon prácticamente una veintena de hombres. Están agrupados bajo el fresco de un ranchón con techo de guano. Su vestuario los unifica, es parte de su identidad y de la actividad que los apasiona. Por eso no es raro que en su mayoría lleven camisas a cuadros, pantalón, sombrero y zapatos de punta fina. Constituyen el movimiento de avanzada de altos productores ganaderos del municipio de Calixto García.

Como de costumbre al concluir un trimestre se reúnen en la casa de uno de los miembros del movimiento para debatir sobre los principales resultados del grupo. En esta ocasión el anfitrión es Onilio Domínguez. Allí, en su finca en el Consejo Popular de Mir, se han dado cita desde temprano. Los acompañan directivos del Partido, el Gobierno, la Empresa Pecuaria, la Agricultura y la Asociación de Agricultores Pequeños.

Debaten sobre todo lo que han hecho desde julio hasta la fecha. Hablan de nuevas solicitudes de tierra en usufructo para incrementar sus producciones de leche y carne vacuna.

Analizan el manual de procedimientos que recoge las condiciones que debe tener un productor para unirse al movimiento, sus derechos y deberes, así como las obligaciones de las entidades y organismos que tienen relaciones con ellos.

También son reconocidos. Se les agradece su participación en la feria especial por el 26 de julio y su apoyo incondicional en los aseguramientos para la realización de la asamblea X Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas del municipio.

En esta oportunidad se les hace el llamado para participar en la feria especial por el fin de año que se celebrará el 29 de diciembre. Ellos sin pensarlo responden a la convocatoria y aseguran que allí estarán con sus producciones y prestos a contribuir a la satisfacción del pueblo.

Luego conversan. Intercambian sobre el semental que uno tiene y necesita el otro. No falta el festejo al más puro estilo cubano: congrí, cerdo asado, yuca. Están contentos por este espacio. Los satisface hablar de su pasión, plantear sus preocupaciones y que sean escuchadas por los principales directivos del territorio. Pero, sobre todo reconocen que ahora, más que un conjunto de productores, se han vuelto amigos. Son una familia con una misma pasión: la ganadería.

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