Desde que a Kike y Marina se les ocucdrrrió la idea, allá en Las Tunas, de elaborar la caldosa, en Cuba es tradición en cada cuadra esperar el aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución con el acostumbrado y sabroso caldo.

Cuenta la historia que el tunero Rogelio Díaz compuso una canción, inspirado en el tema, que se hizo famosa en la década del ochenta por toda Cuba y en el extranjero, en la voz del Jilguero de Cienfuegos.

Y este veintisiete de septiembre en los barrios y comunidades del municipio de Calixto García, como en toda Cuba, se tarareó la tonada al tiempo que prepararon los calderos, se les echó la vianda, carne, agua, sal, especias, grasa, se probó el punto, se colocaron piedras para sostener la vasija, se prendió la leña, y a partir de ahí inició la fiesta, la celebración, el jolgorio del arte culinario ligado a unos tragos de ron que solo la cubana y el cubano saben cuándo comienza, pero no cuándo termina.

Pero también es ocasión para estimular a los estudiantes destacados, al trabajador más eficiente, al vecino más solidario, al jubilado que aún sigue uniendo familias, a la abuela que pese a los años trasmite energía y que con su andar del día a día es ejemplo para las generaciones que continúan.

En fin, es momento único, una gran parte de las cuadras, como la del calixteño Juan Manuel Chacón, se colman de entusiasmo, de alegría contagiosa, son cincuenta y ocho años de fundación de una de las organizaciones más masivas porque nació del pueblo y se nutre de su sabiduría que en definitiva es su razón de ser.