Preparando la caldosa. Fotos: Antonio GuerraAunque han pasado los años no olvido aquellas jornadas en que los niños del barrio nos reuníamos. No era para jugar o hacer travesuras, sino para cortar laticas de cerveza, picar papeles y cuanto objeto creíamos que servirían para engalanar nuestro CDR. Se acercaba el 28 de septiembre, o mejor el 27, noche en la que los barrios humeaban y los olores de la caldosa era llevados y traídos por el viento. Se jugaba dominó y no faltaba quien echaba un pasillo.
Así suele festejarse en Cuba la fundación de los Comités de Defensa de Revolución (CDR), la mayor organización de masas del país. Desde su nacimiento se encargaron de proteger las conquistas de nuestro proceso social desde los barrios. Por eso continúan con la guardia en alto.
Durante estas más de cinco décadas han protagonizado diversas tareas y actividades con el fin de contribuir a una sociedad mejor. “Hemos hecho pesquisas con Salud Pública, dándole medicamentos a niños y adultos, comprobando el registro de electores, jornadas productivas”, cuenta María Luisa Velázquez, una destacada cederista calixteña.
En la actualidad, además de las labores que han desarrollado de manera histórica, los CDR se enfrentan a nuevos retos. Al respecto nos comenta Ada Iris Velázquez, delegada de este municipio al noveno congreso de la organización: “Trabajar con la familia, fundamentalmente en la formación de valores en las nuevas generaciones, pues no se pueden obviar los cambios que han ocurrido en nuestra sociedad”.
De estos desafíos contemporáneos de la mayor organización de masas del país se deriva también una de las líneas que para muchos es una de las más importantes: el trabajo con la juventud. Sobre este tema son disímiles las opiniones: “La juventud no está perdida, la juventud lo que hay es que saber llegarle. Conversar con ellos. Darles tareas porque dan lo mejor”.
“Podemos impregnarle cosas nuevas desde la motivación de nosotros los jóvenes. A los jóvenes tenemos que darles nuevas tareas para que también se hagan cosas nuevas”.
“Los jóvenes son la fuerza pujante, no solo en los CDR, sino en todas las organizaciones. Es el relevo de todos nosotros. Ya yo soy viejo y aquí hay jóvenes que pueden asumir”.
Y como los retos constituyen el incentivo para continuar trabajando, los cederistas se sienten felices porque su organización arriba a un nuevo aniversario y para su festejo se preparan. Los barrios se inundarán por el olor de una sabrosa caldosa cubana. Las fichas de domino volverán a impactar la mesa. No faltarán los que echen su pasillo. Esta vez no cortaré laticas de cerveza, ni papeles para adornar el CDR, pero seguro que otros niños se encargarán de engalanar el barrio.