escuela las calabazasFotos: Yanelis MartínezEl silencio de los meses anteriores quedó atrás. El patio vuelve a llenarse de la alegría contagiosa de los más pequeños de casa.

Todo es algarabía, saludos, intercambio de experiencias, reencuentro, ansias de aprender. Nadie se quedó en casa. Hasta el inquieto cachorro acompañó al duendecillo travieso que estrena uniforme. Inicia un nuevo curso escolar y en la escuela Luis Saíz se hace una fiesta.

El sonido del timbre indica el momento de formar. Se iza la bandera y se canta el Himno nacional con las energías renovadas. La instructora de arte pregunta a los pioneros cómo están y un coro alto y fuerte responde ¡Bieeeen! La directora presenta, uno a uno, a los maestros que se encargarán de cada grado.

A ellos se unen la que los llevará por la magia de los libros, quien los ayudará a desentrañar los acertijos informáticos, el que hará que su cuerpo se ponga en movimiento o la que les ayudará a que aseguren I speak English.

La pequeña Rocío invita a sus compañeros a hacer de este un curso de resultados superiores, a estudiar más y ser mejores estudiantes, pioneros integrales.

KeylaRocheQuevedo3Como ya es habitual en los momentos especiales Keyla regala su canto, esta vez para pedir perdón por las acciones del hombre que dañan al medio ambiente.

Llega el momento de entrar a las aulas. Los ojos inquietos, las manos intranquilas recorren cada rincón, quieren tocarlo todo. Hojean los cuadernos. Se asombran ante lo desconocido. Los maestros hablan del horario. Los padres se interesan. Los infantes preguntan.

Cuando todo se ha explicado se despiden. Todo está listo para mañana volver. Traerán libros, lápices y libretas. No faltarán tampoco las ocurrencias, las travesuras. Pero sobre todo traerán la mochila repleta de sueños.