Hoy se conmemora el Día Internacional de la Solidaridad .Y es que a los cubanos nos sobran razones para celebrar y para hablar de este valor que engrandece el alma de las personas y la dignidad de los pueblos.
El concepto de solidaridad nace del respeto a la dignidad por ello hay que darle el verdadero significado a esta palabra: Razones humanas, igualdad, necesidad de apoyo, fraternidad y muchas otras acepciones que muy bien le vienen a este vocablo. La solidaridad trasciende todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, y más que un acto social, es una acción que le permite al ser humano mantener y mantenerse en su naturaleza de ser social.
Este no es sólo un valor de carácter moral, sino también es una de las garantías de la paz mundial. Vivimos momentos de grandes diferencias entre naciones. Por un lado un imperio que tiene sed de dominación, y por otro los pueblos hermanos decididos a defender su soberanía.
Por ello para fomentar y desarrollar la solidaridad en todas sus aristas, no es necesario llevar a cabo acciones en momentos de guerra o desastres naturales, sino que es esencial tenderle la mano a nuestros seres queridos, al hermano o al amigo, fundamentalmente cuando más lo necesiten.
En nuestro continente son disímiles las muestras de hermandad, así lo demostró la VIII Cumbre de las Américas, desarrollada el pasado mes de abril, la que se convirtió en un canto a la unidad latinoamericana, a la paz, a la igualdad y a la defensa de la soberanía del continente.
El verdadero progreso no se logrará sin la cooperación entre todas las naciones y los pueblos, para acabar con la pobreza y la injerencia imperial. Debemos asumir la responsabilidad ante los que no pueden obtener los recursos suficientes para el desarrollo, cuyos derechos humanos y dignidad no se respetan. Todo ello debe ser una preocupación común. Por consiguiente, debemos aspirar a que este siglo XXI sea la era de las naciones y de los pueblos consagrados a la solidaridad.
Solo nos queda entonces seguir cultivando el arte de asistir a los demás y de caminar por una senda compartida como lo ha hecho Cuba en decenas de oportunidades. Eso hará que los cubanos seamos mejores, más libres, y más dignos.
