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minindustria jiquimaFotos: Díaz Grass.Adismer Aldana Aguilera es operario de la minindustria perteneciente a la Empresa Agropecuaria Jíquima: “Desde hace dos años trabajo aquí y creo que ha sido una buena oportunidad porque salarialmente salimos bien con una producción de mermelada de guayaba, mango y trozos de frutabomba que tienen muy buena acogida entre los clientes”, afirma.

Anteriormente en esas instalaciones se desempeñaba la Empresa Citrícola Jíquima que por la ocurrencia de plagas, enfermedades y razones organizativas cambió en parte su objeto social. Ahora ha ampliado su diapasón productivo por lo que esta pequeña industria calixteña es un adelanto y fuente de empleo para muchos lugareños de esa zona ubicada a unos veintitrés kilómetros del poblado de Buenaventura.

minindustria jiquima2La joven Mayelín Cruz Pupo está muy entusiasmada de trabajar aquí: “Mire -me dice- tener cerca de tu casa un centro laboral así es una ventaja. A veces hay personas que no aprovechan estas oportunidades. Yo tengo familia, tengo que ayudarla y además me gusta trabajar, no puedo estar un minuto sin hacer algo útil, y por eso me dije, me voy para la Empresa y así tengo buenos dividendos”, expresa.

Alberto Cruz Amador es el administrador de la pequeña fábrica: “Son once trabajadores, muy disciplinados, imagínese que comenzamos a las siete de la mañana y no paramos hasta las cinco de la tarde de lunes a viernes. Como usted ve la plantilla está compuesta en su mayoría por jóvenes y mujeres muy emprendedoras”, dice.

“Hemos tenido ganancias que han contribuido al mejoramiento del salario de los trabajadores, pero de igual manera, nuestras producciones son muy demandadas por nuestros clientes, muchas de ellas elaboradas con frutas se venden los sábados en la Feria de Buenaventura. Ahora tenemos un déficit del sirope que no depende de nosotros, pero sepa que con este colectivo se puede contar para continuar las transformaciones que tanto se necesitan a favor de la alimentación del pueblo”, concluye el directivo.

Poco a poco, sin prisa, pero sin pausa, se observan cambios. Aunque el cítrico casi desapareció por completo en todo Calixto García, hace unos años que La Jíquima se recupera. Hay áreas pobladas de limones, naranjas y guayaba, muchas de ellas comercializadas luego de su tratamiento y otras destinadas a su elaboración en la minindustria calixteña. Paso a paso, parece que se vislumbra, ahí, en ese barrio campesino, un futuro prometedor, pero para ello no se pueden perder de vista, asuntos clave como las medidas organizativas y el cumplimiento estricto de las normas fitosanitarias.

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