Fotos: Díaz GrassAriennis González Valdés viajó más de veinte kilómetros para llegar hasta el campamento de pioneros de Cañada Honda y así acompañar a su hijo Edgar David Velázquez Valdés que culminó exitosamente su tercer grado: “Me satisface estar aquí. Mi niño terminó con buenas calificaciones, y qué mejor puedo hacer a su lado. Este campamento es magnífico, buena atención, meriendas y comidas de calidad. Algunos padres como yo también hacemos la función de guías pioneriles”, expresa esta joven madre que labora como secretaria en el centro escolar Pedro Lantigua, del poblado de Mir.
Por su parte, Lindiana Sánchez Batista piensa que estar unos días fuera de su hogar la ayuda a desconectar: “Terminé con buenas notas el quinto y en septiembre voy para sexto grado. Con mi mamá también comparto estos días, claro que es mejor, estoy alegre; vamos y visitamos cuevas, la cantera, el plan equino, y montamos en los columpios del parquecito infantil, nos entretenemos mucho. Solo que deseo que nos lleven a la playa o al zoológico de Las Tunas”, dice sonriente.
Jorge Luis Velázquez Ramírez es el subdirector del campamento: “Tratamos de que se sientan como en casa. Todo el personal de servicios está al tanto de cada detalle, de la seguridad, de la hora del sueño, de que disfruten, que estos días sean inolvidables para ellos y la familia que de igual manera acude y nos apoya. Lo que sí no puede faltar es la limpieza, la organización, la buena atención y la calidad con que se cocina”, dice con entusiasmo.
El campamento puede asumir ciento veinte alumnos de una vez. En esta rotación coinciden setenta y nueve procedentes de escuelas de Mir, Monte Alto y Mala Noche. Para este mes se han organizado cuatro rotaciones, en agosto cuatro, y para ello, se cuenta con las condiciones mínimas necesarias que garantizan una estancia placentera de muchachas y muchachos que han culminado el curso escolar con notables resultados.