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blanca-hernandezLa Doctora Blanca Hernández Velázquez, especialista de primer grado en Medicina Interna y profesora auxiliar de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín, es reconocida Personalidad Destacada por su labor al servicio de la salud en el municipio de Calixto García, ubicado al oeste de la ciudad de Holguín.

A propósito de la entrega de la distinción, Radio Juvenil digital dialogó con ella para compartir sus valoraciones de esta y otras valiosas experiencias que caracterizan una fructífera trayectoria profesional en la Salud Pública.

“Me siento muy contenta, y que el municipio y mis compañeros de trabajo me agasajen de la manera en que lo hicieron, significa un compromiso, pues a pesar de que llevo 30 años de trabajo, quiero seguir dando lo mejor de mí para que los pacientes se sientan satisfechos con la atención”, expresa muy emocionada.

Blanquita, como es conocida en este occidental territorio, llegó al municipio para realizar el servicio social, y ha permanecido aquí durante tres décadas enamorada de su profesión, y según refiere, la relación médico-paciente se va estrechando, a tal punto que muchos de ellos se han convertido en parte de su familia, en amigos.

Blanca es la primera profesional de la especialidad clínica que llega al territorio, y al inicio cubría semanalmente las cuatro áreas de salud y la atención en el hospital de Buenaventura. “Así estuve muchos años, luego se incorporan otros especialistas, hasta que me quedé solamente en el hospital, que fue creciendo, antes solo teníamos siete camas en la sala y hoy son 20 camas”.

En la década de los años 90 fungió como directora del policlínico de Buenaventura durante un año, y luego, por seis estuvo al frente del Hospital “Nicodemus Regalado León”, de la localidad cabecera. Coincidió con el difícil Periodo Especial, una etapa muy fuerte, pero, como afirma la doctora, “todos los profesionales logramos ofrecer una atención adecuada a nuestra población”.

Acerca del trabajo en el Hospital, donde labora actualmente, destaca que ha sido gratificante, ya que allí ha cumplido diversas funciones, primeramente en la terapia intensiva, y luego en la sala de medicina que necesita de mucha dedicación; “y se establecen vínculos que una lo siente como su segunda casa, porque permaneces allí ocho horas diarias, y cuando corresponde guardia u otras situaciones este tiempo aumenta. Además, los compañeros de trabajo ya son como amigos o hermanos, y así se siente”.

La institución funciona como unidad docente, pues allí se adiestran estudiantes de sexto año, los que hacen el internado, antes de graduarse, y además rotan los residentes de la especialidad de medicina general integral. “Me siento satisfecha cuando logro que un profesional se forma bien, con responsabilidad, no solo con conocimientos, sino con este valor que en la especialidad es vital”, señala la maestra de generaciones, o la enciclopedia viviente, como la han llamado sus propios alumnos.

Ante la pregunta de cuánto le ha aportado este vínculo con la docencia, asegura que la hace crecer, pues la formación de las nuevas generaciones está en sus manos y en la de otros galenos, de ahí que haya que actualizarse, investigar, para transmitir esos conocimientos con actualización, no solo la enfermedad clásica, sino lo que se habla en el mundo, lo novedoso de ese padecimiento.

“Seguiré ayudando en la preparación de los profesionales del municipio y de otros territorios, por qué no, pues participo en actividades que se realizan en la facultad”, comenta al interrogarla sobre los objetivos más inmediatos que tiene en el área académica.

La Doctora Blanca Hernández Velázquez cumplió misión internacionalista en Honduras, otra de las experiencias significativas en su carrera. “El periodo de misión (2010-2012), fue gratificante de igual forma, ya que viví momentos muy buenos de superación profesional y como ser humano.

“La misión me ayudó a conocer otro tipo de medicina. La gran diferencia entre esta y la cubana radica precisamente en que la forma de ver la relación médico-paciente no es la misma. Por ejemplo, el pobre, el analfabeto, no es atendido como debe ser, y el número de consultas es ínfimo debido a esa selectividad que hacen de las personas, según su posición social, y no atienden a todos por igual”.

Al llegar a aquel país fue difícil adaptarse a la forma de trabajo, y la enfermera se resistía mucho a que la doctora cubana atendiera a más de la cantidad de personas programadas. “Eso cambió con el paso del tiempo, pues ha sido lo que le han enseñado, cuando se dan cuenta que la nueva forma es mejor y permite ayudar a más personas, sin dudas, colaboran, y eso fue lo que sucedió, luego, éramos un binomio como lo somos en Cuba”, relata orgullosa por ser uno de los logros fundamentales que exhibe la medicina en la Mayor de las Antillas.

A finales del 2010, estando en Honduras, le fue otorgado el escudo del municipio de Calixto García, el cual se lo hicieron llegar por medio de la colaboración. “Aquel momento fue muy emotivo, estando lejos del terruño, de la gente de mi pueblo, sentí que era el pueblo el que me estaba agasajando”, explica.

Hoy recibe con agrado el reconocimiento de Personalidad Destacada, condición que es un incentivo para seguir aquí, trabajando para los calixteños, y otros que lo necesiten, según aseveró a nuestro sitio digital. Otro de los méritos que la hacen merecedora del prestigio que tiene dentro del gremio de las batas blancas, y del respeto y la confianza del pueblo.

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