fidel castro y martiHonrar, honra, así lo dijo el Maestro, y para enaltecer la obra de Martí hay que hacer evocación obligada a uno de sus más fieles y dignos discípulos: Nuestro querido Comandante en Jefe, el Comandante del pueblo cubano y líder indiscutible de Nuestra América.

Ese es Fidel, el que llevó las doctrinas del Maestro en su corazón cuando en 1953 asaltó el cuartel Moncada. Ese es Fidel, el hacedor de justicia, el quijote de la solidaridad, el eterno joven rebelde, el maestro de las ideas.

Fidel, en quien encontramos las esencias martianas de nuestro héroe nacional. En el que prevaleció siempre en su quehacer revolucionario la premisa de que un mundo mejor es posible.

Con frecuencia, los cubanos repetimos que Fidel ha sido un discípulo de las ideas de José Martí. Recordemos que en el año del centenario del nacimiento de nuestro Apóstol, en plena tiranía batistiana, Fidel fue uno de los organizadores de la marcha de las antorchas que salió desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, para no dejar morir al Maestro.

Unos meses después, en el juicio por los asaltos a los cuarteles militares de Santiago de Cuba y Bayamo, al preguntarle quién había sido el autor intelectual de aquellas acciones, respondió con firmeza: José Martí.

Lo cierto es que Fidel recogió toda la tradición de lucha independentista de nuestro país y la hizo suya y con las ideas del maestro en su corazón desató su pasión revolucionaria de amar a su Patria por encima de todo.

En el legado de Martí, se encuentran definiciones que muestran cuánto hay del ideario martiano en Fidel, tanto en sus ideas políticas, como en su visión ética. Ese sentimiento de solidaridad con nuestra América, el profundo contenido humanista, y su convicción en la fuerza de las ideas como lo expresara en su concepto Revolución.

Por eso rendir homenaje al maestro en el 165 aniversario de su natalicio, es también rendir tributo al Comandante eterno. Por su ejemplo y su   dignidad somos y seremos siempre eternos guardianes de la grandeza de sus ideas y continuadores de su obra, para preservar la patria que soñaron y pusieron en nuestras manos Martí y Fidel.