enfermeraEnfermera atiende a una paciente calixteña en un consultorio del poblado de Buenaventura. Fotos del autorLa atención médica se reafirma como gran conquista de la Revolución cubana que garantiza el bienestar de nuestro pueblo. Al mismo tiempo, el ejército de las batas blancas labora en diversos parajes de la geografía mundial donde esparce solidaridad y humanismo, que por casi 60 años son valores inherentes al proyecto social.

El doctor calixteño Yilmer Aguilera Peña destaca que los servicios de salud siguen siendo uno de los derechos fundamentales que disfrutamos los cubanos. “Nuestro avance humano y científico no lo frena el bloqueo, no lo frena nadie, ya que a pesar las dificultades derivadas de esta política imperial, la medicina cubana está catalogada como de primer mundo”.

Aguilera Peña se desempeña actualmente como subdirector del Hospital Municipal “Nicodemus Regalado León”, y explica que en este centro se cuenta con laboratorios que permiten realizar diversos exámenes, tanto SUMA como clínicos, a pacientes de todo el municipio. Además, refiere que la población tiene acceso a las consultas de obstetras, pediatras, clínicos, una sala de terapia intensiva, algo que en otros países no existe en los municipios, reflexiona el galeno a partir de su experiencia como internacionalista.

ivon_perez_lapinetIvón Pérez Lapinet.En esta institución asistencial también tuve la oportunidad de conversar con la joven doctora Ivón Pérez Lapinet, quien cumplía su guardia médica. Resalta la oportunidad que tuvo de formarse como médico, siendo hija de trabajadores, acceder a la Universidad y ser hoy profesional en una carrera que exige gran cantidad de recursos que el Estado invierte en la preparación de los futuros galenos.

Asimismo, reconoce la gratuidad de la educación en una carrera muy codiciada, pero a la que todos tenemos derecho, pues “lo que se tiene en cuenta es la preparación y el talento, no la posición económica de la familia”.

En el Hospital de Buenaventura se ofrece atención a las embarazadas que tienen algún riesgo para su embarazo y a través del programa materno infantil se preserva la vida de la madre y del bebé. Actualmente están ingresadas allí 11 féminas, las que reciben una atención diferenciada por parte del personal calificado.

Un ejemplo de ello es Deliana Pérez, de 29 años, quien pertenece al consejo popular de San Agustín, y vive en una comunidad distante de esta localidad a más de 12 kilómetros de la cabecera del municipio. “Estoy muy agradecida, porque estuve a punto de perder mi bebé y gracias a los médicos y las enfermeras, constantemente recibo los tratamientos que requiero, y espero que mi hijo siga creciendo y nazca sano y fuerte”, expresa emocionada.

Similar criterio comparte Iliannis Domínguez Díaz, residente en Monte Alto, ubicado al sur del territorio. Opina que “la atención es muy buena, los médicos y especialistas nos visitan diariamente. Desde que se confirma el embarazo se nos atiende en diferentes consultas, y nos realizan los exámenes necesarios, todos de forma gratuita”.

En la sala de medicina general, dialogué con Samuel Rodríguez Infante, de 25 años de edad, quien fue remitido desde su consultorio médico de familia al hospital para aplicársele tratamiento con el fin de evitar una neumonía, y comenta que lo han tratado muy bien, casi cumple una semana de estar ingresado.

“El personal es muy atento y no tengo quejas de los servicios, constantemente están al tanto de mi estado de salud, del medicamento que me aplican, lo cual agradecemos mi familia y yo, pues significa la garantía de mi salud”, asegura el paciente que vive en la frontera con el municipio de Holguín, en el barrio de Cabezuela.

Ejemplos como los mencionados se multiplican cada día en las distintas unidades de servicios del municipio de Calixto García, los cuales demuestran que la atención a la salud del pueblo constituye reto permanente y objetivo estratégico para el estado y la sociedad. Sin dudas, esencia humanista y de justicia social que nos identifica como cubanos.