Escuela primaria en la localidad campesina de Monte Alto, Holguín. Foto: AleagaEn nuestro país asistir a las escuelas, culminar una especialidad de obrero calificado o técnico medio, escoger una carrera y convertirse más adelante en un profesional universitario competente son actos cotidianos porque en Cuba la Educación es un derecho para todos.
Maité Garralero Gira, alumna de noveno grado de la Escuela Secundaria Básica del poblado de Buenaventura, opina que estar en las aulas sin tener su familia que desembolsar dinero para pagar sus estudios es un privilegio: “Si ellos tuvieran que llevar la cuenta de lo que invierte el Estado en sueldo de profesores, libros, cuadernos de trabajo, lápices, utensilios de laboratorio, y entre otros, la merienda escolar, oiga, se perderían en números, y sin embargo esto y más es gratuito. Lo que tenemos que hacer es estudiar más y mejor para salir bien preparados”, afirma.
Por su parte, Raciel Álvarez Betancourt, Metodólogo de Trabajo Preventivo de la Dirección Municipal de Educación, está convencido que después del triunfo de la Revolución la vida de los cubanos comenzó a iluminarse: “Claro, la Campaña de Alfabetización constituyó una gran revolución cultural; tú te imaginas, decenas de miles de habitantes de esta Isla, analfabetos, sin posibilidades de tan siquiera asistir a una escuela, con ese llamado masivo a las aulas y con maestros para alfabetizarlos que hizo Fidel, fue un hecho sin precedentes, y después culminar esa primera parte y proseguir. ¿Dónde se ve eso? Fíjate, mi familia casi entera se capacitó desde los inicios y continúa gracias a esa obra gigante que es la misma Revolución”, enfatizó.
Ya jubilada del sector de la educación, Marta Sánchez es una apasionada del magisterio: “Alfabeticé a personas de distintas edades y estratos sociales, pero sobre todo a los más humildes a los que se les negó siempre la posibilidad de estudiar, ya sea porque carecían de recursos económicos o porque tenían desde niños que trabajar duro para ayudar o sostener completamente el hogar de la familia.
“Pero llegó el Primero de Enero de 1959 y ahí se inició el giro hacia más cultura, más educación. Tuve entonces, como muchos, la oportunidad de hacerme maestra, profesora, culminar los estudios de licenciatura y darles el ejemplo a mis hijos para que hoy sean profesionales altamente calificados. Y eso solo es posible por el interés del estado socialista de convertir a los hombres y mujeres en personas cultas, preparadas para la vida”, afirma emocionada.
En el municipio de Calixto García asisten hoy a las aulas más de 8 mil alumnos matriculados en más de noventa escuelas pertenecientes a las diferentes educaciones, incluida la superior donde actualmente están abiertas matrículas en carreras de ingeniería en agronomía y licenciatura en especialidades pedagógicas y las concernientes a la economía, demostración de que la educación es un derecho en Cuba.